¿Por qué Asesinó?

Anders Behring Breivik, autor confeso de la masacre de Oslo y Utøya en Noruega, que terminó con la vida de 77 personas.

Anders Behring Breivik

Procuró que se acercaran a él con la excusa de poseer información importante, cuando hubo un número significativo de jóvenes a su alrededor, abrió fuego y les asesinó sin piedad, con paciencia, sin arrepentimientos, con determinación.

¡Terror, terror, terror! De eso se trata, del miedo. Atemorizar, no a una sino a muchas personas, a toda una nación, al mundo; estremecerles, impactarles, marcarles para siempre, cambiar sus vidas… Pero, sobre todo, es una manifestación de atención, el deseo de sembrar un mensaje en las mentes de millones para hacerles reflexionar en secreto, en silencio.

Recuerdo que cuando cursaba uno de los últimos semestres en la universidad, tuve la oportunidad de estudiar a profundidad estos actos violentos mediante una materia llamada Terrorismo y violencia política que impartía la carismática e intelectual profesora de facciones asiáticas Sharon Manno. De ella aprendí, que el terrorismo no es un mero acto violento, sino que es más bien, una cuestión política. Por ello, dentro de este contexto es posible afirmar que el detonar de una bomba, más que eso, es un mensaje, una señal, una manifestación de descontento. Es decir, -y en este punto permítanme parafrasear al filósofo italiano Nicolás Maquiavelo- la violencia es el medio, la política es el fin, y como bien es sabido, el fin siempre justifica los medios. No significa esto que, todo acto “del mal” indispensablemente pudieran acarrear la consolidación de los objetivos que sus accionantes se han planteado. Por ejemplo, los tantísimos atentados de Al-Qaeda jamás significaron el afianzamiento gubernamental en ninguno de los Estados donde militaban, tampoco lo logró la ETA en España, ni lo ha logrado las FARC en Colombia. Sin embargo, todas las respuestas oficiales (procedentes de los entes estatales) están estrictamente relacionadas a la política; porque, le recuerdo, que la guerra –y esto según Clausewitz (Militar prusiano) – es la continuación de la política por otros medios, los anti diplomáticos, los violentos. Asimismo, lo ocurrido en julio del año pasado en Noruega se acoge como complemento a la realidad de estos extremismos, y digo complemento, porque el simple hecho de que Anders Behring Breivik (autor intelectual y material de la masacre), aunque relacionado con el extremismo ultraderechista (el mismo que caracterizó a Adolf Hitler y Benito Mussolini), no pertenece a ninguna organización terrorista; por lo que, podríamos asumir que el mundo está siendo presentado a un nuevo tipo de terrorismo, que no es nuevo, que pasa a cada rato en los Estados Unidos cuando un joven entra a un aula a asesinar a sus compañeros, pero que se diferencia por los motivos políticos, por el mensaje que lleva implícito.

Breivik no es más que el hombre que fue capaz de violentar la seguridad nacional de un país como Noruega que no está acostumbrado a mayores acontecimientos, de asesinar a 77 personas y de vulnerar psicológicamente a millones de ciudadanos. Breivik, no es más que, ¡Bingo!, UN terrorista. Uno que además, actúo de manera muy inteligente procurando que un coche bomba que había dispuesto en las inmediaciones de los edificios gubernamentales situados en Oslo (ciudad capital), lograse distraer la atención de su verdadero objetivo: La reunión anual de jóvenes socialdemócratas reunidos en la adyacente Isla de Utoya. El ultraderechista vestido con uniforme policial procuró llamar a los jóvenes a su alrededor anunciando que poseía información importante, para luego disparar a mansalva contra unos 600 muchachos.

Algún tiempo atrás el señor Samuel Huntington escribió un artículo (1993) –luego convertido en libro (1996)- que planteaba la teoría del choque de las civilizaciones en concordancia con la evolución de la política global tras la Guerra Fría (Y el hundimiento del Orden Bipolar). Huntington ha predicho que en el “futuro” los conflictos estarán determinados por factores culturales, y no económicos o ideológicos como a los que estamos acostumbrados. En este respecto, la mayor preocupación de Breivik pareciera haber sido la profanación de la población aria a la que alguna vez – antes de la globalización y los cambios mundiales- perteneció su ascendencia. El ultraderechista actuó con violencia bajo la mirada inclemente de un raciocinio que le acompañó al disparar durante 30 minutos contra seres humanos iguales, y a su vez, diferentes a él. El atentado arrojó 76 víctimas mortales, terror, y días de reflexión frente a un mensaje de odio contra la diversidad cultural que tanto caracteriza a la nación nórdica (una dura crítica a los extranjeros y musulmanes, y la promoción de la exclusión y la xenofobia).Digamos pues que, el futuro del que Huntington habló es ahora, y lo sucedido en Noruega es solo un eslabón entre centenares.

Giuliana Ippoliti

Internacionalista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: