“El lado oscuro de la Guerra Fría y su enfoque hacia la guerrilla Colombiana”

Durante la guerra contra el nazi-fascismo, la democracia capitalista y el socialismo de tipo marxista-leninista pudieron constituir una gran alianza, la cual se vio resquebrajada por la unidad y por la cohesión de las grandes potencias; dejando un “vacío de poder”.  Apenas terminada la II Guerra Mundial comenzó a desintegrarse la Gran Alianza entre las potencias Anglosajonas  y la URSS. De allí, surgió la llamada Guerra Fría basada en una estructura bipolar extrema del sistema internacional.

                 Fue hasta 1947, en Latinoamérica que se mantuvo la tendencia que había comenzado a surgir durante la II Guerra Mundial, marcada por el perfeccionamiento de las fuerzas populares y la lucha por una mayor autonomía nacional. Desde la independencia de Colombia, el país no ha estado ajeno a la violencia partidista, que estuvieron presentes en varias guerras civiles durante el siglo XIX. Pero a partir de 1948, las presiones norteamericanas “anticomunistas” efectuaron el gran viaje latinoamericano hacia un conformismo conservador, basado principalmente en gobiernos de fuerza. Pero Colombia, gozó de una relativa paz, bajo los gobiernos de la hegemonía conservadora y luego con los presidentes reformistas liberales. Sin embargo, durante esta época ciertos incidentes de violencia política fueron constantes en diversas regiones.

                En 1948, fue asesinado en Bogotá el jefe liberal Jorge Gaitán. Aún cuando el magnicidio no tuvo un fin político partidista, este creó una revuelta popular violenta, conocida como el Bogotazo, donde los diferentes grados de violencia se extendieron por gran parte del país. El gobierno de Ospina Pérez logró controlar la situación y terminó completo su mandato en 1950; facilitando el triunfo del partido Conservador de Laureano Gómez, quien profundizó la política de seguridad de su antecesor ante la violencia partidista, la cual no contemplaba negociar con el Partido Liberal.

                Este Partido Liberal, tomó la decisión de promover guerrillas para oponerse al poder militar del gobierno de Gómez. Además de las guerrillas liberales, también se crearon diferentes tipos de bandas armadas irregulares, tanto por parte de sectores afines al gobierno como por parte de miembros del Partido Comunista, entre otros. En ese mismo año, se reunió en Bogotá la IX Conferencia Internacional Americana. Los países latinoamericanos democráticos y reformistas opinaban que al institucionalizarse el sistema interamericano como organización regional de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas se hacía posible manejo de dicho sistema por sus miembros Latinoamericanos, obligándose al socio mayor a que acatase la voluntad de la mayoría y dejase de jugar un papel prepotente e intervencionista.

                Entre comienzos de los años 60 y 80,  el conflicto armado colombiano pasó por una serie de etapas de intensificación, en especial cuando algunos sectores se comenzaron a financiar con el narcotráfico. El conflicto tiene antecedentes históricos en “La violencia”, conflicto bipartidista de la década de los años 1950 y de los años anteriores que corresponden a la época colonial cuando Colombia, se independizó del régimen monárquico español. Sin embargo, la época en que se presentó un mayor recrudecimiento ocurrió en 1988, cuando estaba en la presidencia Virgilio Barco y se rompieron los diálogos de Paz con las guerrillas, hasta 2003; con el accionar del estado, las guerrillas, grupos de narcotraficantes y paramilitares, durante el inicio de la presidencia de Álvaro Uribe.

                “Actualmente, Colombia y sus vecinos están enfrentando una de las situaciones más complicadas de su historia nacional y de sus países cercanos. A la crisis interna de cada país se suman los problemas en las zonas fronterizas compartidas, que vienen derivadas de una confrontación colombiana, de las interacciones que con ella establecen sectores de los países próximos y de los flujos transnacionales ilegales. Tal como es el caso de la FARC (Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia). Se suma, también, el aprovechamiento que hace Estados Unidos de las crisis (colombiana en particular) y tensiones bilaterales para hacer avanzar su interés estratégico de transformar la región andina de área de su influencia en perímetro de su seguridad. Todo ello ha generado mutuas recriminaciones antes que consensos sobre la naturaleza de la problemática y las formas para hacerle frente de manera conjunta”. Socorro Ramírez.

Nazareth Miled

Internacionalista

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