En Venezuela no estamos pa´ jueguitos de pelota

OPINIÓN.- 

Me animo a escribir estas líneas sencillamente por la razón de que  me llama profundamente la atención el hecho de que por más de 12 años el Gobierno autodenominado “revolucionario” y “bolivariano” ha llenado- con su demagogia y discursito repetitivo- de confusión y de ideas difusas a nuestros conciudadanos.

¿Cómo es posible que se susciten alteraciones de orden público como las que hemos vivido las últimas semanas del mes en curso, específicamente en la casa de (re)educación  y centro de rehabilitación “El Paraíso”, mejor conocida como “LA PLANTA”?

Ahora mismo son las 11:35 horas de la mañana, minutos atrás escuché un aparatoso estruendo proveniente  de armas de fuego. Que me atrevo a decir, son de guerra. Sí señores, de guerra.

Calibres que según la ley de armamento y explosivo deben estar en manos de las Fuerzas Armadas, pero que al mismo tiempo y de manera ya poco sorprendente está bajo el poder de los presos.

¿Y esto por qué?

Bien, aún a sabiendas de lo que ocurría, y con detonaciones incesantes al fondo tal cual música de orquesta un buen amigo mío (Afecto al gobierno), que me acompañaba en ese preciso instante, comenzó a reflexionar en el asunto. Según él, la delincuencia siempre ha existido, la corrupción y las malas situaciones también.

Pues sí, aunque usted no lo crea, Pedro, mi amigo,  estaba justificando lo que en ese preciso instante sucedía. Justificaba también todas esas situaciones en las que todos somos víctimas. Todos, amarillos, rojos y azulejos.

Entonces…

Lo que sucede es que la falta de buena gerencia gubernamental que últimamente estamos viviendo los venezolanos nos está trasladando a ese punto de encuentro entre el bien y el mal. Somos víctimas del hampa y si no, somos víctimas del miedo, somos víctimas de la hora y del sitio por el que decidimos caminar. Somos víctimas al no poder clamar justicia, al callar.

Pedro, no lo entiende así cuando se lo digo, y se limita a decir que es “iris Varela quien debe resolver, el presidente  está en cuba, pobrecito, está enfermo”.

Al fondo aún escuchábamos las detonaciones, hablábamos en tensa calma un tanto alarmados por ese ruido que tantas veces absorbe únicamente el silencio.

Pareciera que existe una suerte de idolatría a un hombre, y que lo importante para los adeptos al gobierno es la imagen, el estilo, la personalidad de un sujeto que está enfermo.

 ¡Ojo! no le estoy deseando la muerte pero ¿De dejar de existir Hugo Chávez sería viable el chavismo?

Pedro respondió a esa pregunta de una manera absolutamente tajante: “Si se muere Chávez, para mi muere la política”.  Yo, profundamente conmocionado quedé con muy pocos argumentos.

El futuro de nuestro país no puede ser regido como un partido de baseball, es decir, no se trata de yo soy de un equipo y ciegamente, me limitaré a defender lo indefendible.

Por eso, resolví compartir con Pedro una máxima del autoaclamado emperador Francés Napoleon Bonaparte, “en las cabezas fanatizadas no se encuentra ningún agujero por donde pueda penetrar la razón”.

Porque los fallos del sistema que estamos viendo desde hace ya bastante tiempo, en algún momento pueden revertirse en quienes apoyan a la nefasta gestión de este gobierno. Vale la pena recordar que los mismos seguidores de Hugo Chávez son víctimas de esos fallos. Vías dañadas e inseguras, inestabilidad económica, inseguridad, pésima gestión educativa, desempleo, y pare usted de contar.  

Y le recordé a Pedro que hace unos meses atrás un diputado oficialista fue víctima de la inseguridad y falleció. Aquí nadie está exento, le dije.  

Piénsalo.

Jesús Mejías

Internacionalista

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