Opinión: Maquiavelo versus Wikileaks

OPINIÓN.

          EDUARDO VALERO CASTRO.Nicolás Maquiavelo (1469- 1527) florentino del Renacimiento, esbozó en sus escritos su gran preocupación por los asuntos de Estado y su interés por la dinámica de la política de su tiempo. Como hombre de Estado, estuvo al servicio de la cancillería florentina, donde entendió y comprendió perfectamente  las vicisitudes políticas por las cuales Italia vivía en esos momentos. Debido al influjo de la coyuntura itálica, Maquiavelo ha sido objeto de intensas polémicas fundamentadas en buena medida por su visión realista de la política.

          Con Maquiavelo se inauguró un nuevo modo de entender la política dentro del complejo mundo de la Teoría Política, dicha concepción se circunscribe  a relaciones de poder, por lo que la preocupación central de este autor está en su conservación por parte del Príncipe; de modo tal, que con Maquiavelo se abre la puerta al Realismo Político como prisma para entender la política.

          Si nos adentramos en lo que significa El  Poder y el entorno en que se maneja, podemos observar que en la estructuración maquiaveliana del poder su conservación es el centro de gravedad de sus preocupaciones, en tanto,  sus  consejos son para quien los recibe, una serie de  hechos y situaciones ejemplificadas con la finalidad de recomendar  escenarios de maniobra política para que el príncipe tome las decisiones políticas convenientes ajustadas al principio rector de la razón de estado. Es importante destacar que  el ejercicio y administración del Poder esta signado con mucha frecuencia por los riesgos que producen los hechizos que éste engendra en las mentes de ciertos líderes, en tanto que las consecuencias de quienes lo utilizan de manera despótica siempre terminan en rotundos ejemplos históricos como los de Robespierre o Savonarola.

          Maquiavelo nos traslada en sus lecturas al concepto de Razón de Estado, concepto que si bien será más tarde desarrollado por Giovanni Botero (1540-1617) y Trajano Boccalini (1553-1613), es el florentino quien define la característica principal, el sentido y volumen de la misma.

          Por razón de Estado debemos entender en un primer sentido: “El orden político <concebido> como un puro artificio, producto de la situación que se produce en Italia con la disolución de la comuna medieval y su sustitución por la signoria”  por lo que “el orden y la cohesión social que ya no se producen de manera orgánica, espontáneamente han de ser impuestos en forma mecánica y artificial mediante la acción de un poder estatal superpuesto a una sociedad  ajena a ella” (García Pelayo)

          En un segundo sentido, la Razón de Estado puede entenderse como la ley motora del Estado; el máximo obrar del político en donde se fundamenta su accionar desde el gobierno, por esto, para Meinecke la razón de estado es “la que le dice al Político, lo que tiene que hacer a fin de mantener el Estado sano y robusto”.

          Esbozadas estas dos primeras aproximaciones acerca de lo que es la Razón de Estado, podemos adentrarnos en su instrumentalidad, punto de apoyo para la amoralidad de la política y el advenimiento de la ética política separada de las concepciones aristotélicas que permearon gracias a San Agustín en el Medioevo.

          El arte de gobernar se ha circunscrito al mantenimiento del Estado y la ampliación de la esfera de acción del gobierno bajo esta óptica,  la sociedad es vista como un sencillo cuerpo inorgánico poco estructurado y sin personalidad alguna al cual solo hay que gobernarlo con una directriz tal, que no promueva el alzamiento de las masas frente al Príncipe. De esta manera la política en el Renacimiento y en la Europa Absolutista abre el compás para el surgimiento del centralismo burocrático y administrativo que garantizó el menoscabo de la sociedad feudal.

          Con la llegada del Liberalismo, la sociedad se emancipa de la esfera del Estado, generando el nacimiento del binomio Estado-Sociedad, es por ello, que  la Revolución Francesa al proclamar los derechos del hombre rompe con el pasado y abre hacia el futuro una nueva gama de relaciones políticas que se posibilitaron entre ambos. De esta manera, la sociedad no es un mero cuerpo mal estructurado sin personalidad y anclajes políticos. Con la  llegada de las reformas políticas tendientes hacia la democracia y la libertad, surgieron mecanismos de apertura en las sociedades occidentales para controlar la voluntad del poder. Tal mecanismo es, sin duda alguna la opinión pública, herramienta utilizada para presionar al sector público en la rendición de cuentas.

          Después de superadas las traumáticas experiencias totalitarias europeas, léase nazismo, fascismo y comunismo, occidente caminó hacia la consolidación de sus sistemas democráticos contando con una característica muy especial como lo son los medios de comunicación; su auge y avance es indispensable al momento de reflexionar sobre los retos de la sociedad mundial. Digo esto, porque la actual coyuntura mundial nos lleva a repensar sobre el rol que tiene el poder del Estado cuando administra el monopolio legítimo de la violencia en un marco donde la libertad está asociada con el avance tecnológico.

          Wikileaks es una organización mediática internacional que desde el año 2006 ha venido cumpliendo un papel  polémico a raíz de la publicación de información confidencial, proveniente de fuentes gubernamentales de distintos países. La publicación de dichos “cables” desde el año 2010, llegó a generar una fuerte crisis dentro de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y muchos países del mundo, ya que, sendas publicaciones alteraron el normal desarrollo y desenvolvimiento de las relaciones diplomáticas. Esta fuerte fricción y molestia motivó a que varios países tuvieran que disculparse para poder normalizar sus relaciones diplomáticas.

          Ahora bien, si disgregamos el análisis y comparamos ambos factores: Estado y Wikileaks (o también y como hemos titulado este artículo: Maquiavelo versus Wikileaks), en una relación antagónica y suma cero, perfectamente el análisis político de sus consecuencias se orienta a clarificar un choque entre dos tipos de poderes.

          El primero (Estado), caracterizado por ser un ente que gobierna un colectivo  con fines específicos como estructura de gobierno y Wikileaks, como red de investigación y difusión de informaciones confidenciales de índole gubernamental, cuyas fuentes no son reveladas, ya que, debido a la gravedad de sus informaciones comprometió el desempeño de muchos gobiernos.

          ¿Aproximándonos a esta ecuación, cual ha sido el resultado de este fuerte choque entre ambos? Por un lado si hacemos un inside en la lógica de acción de Wikileaks, observamos en primer lugar el interés de penetrar en los secretos de Estado y en segundo lugar publicarlos para develar lo que la política oficial de los gobiernos “niega”.  En ese sentido bien podríamos creer que dentro de un mundo más tecnologizado y con mayores fuentes de información, el deseo de saber más acerca de las acciones de los gobiernos, crece cada día, ¿Entonces nos cuestionamos hasta donde es necesario conocer todo? Porque si bien es cierto el ser humano quiere, desea y aspira a saber más, también es importante que determinadas acciones políticas queden bajo la densidad  y volumen que los gobernantes le otorguen.

          Es polémico lo que se afirma, ya que, pudiera interpretarse que todo secreto de Estado debe ser publicado, violando muchas veces su misma naturaleza, pero para ello existe el Estado de Derecho y las leyes, que puedan investigar cuando esas informaciones vayan contra el mismo espíritu democrático de la sociedad; no olvidemos que Maquiavelo es el primer teórico de la ciencia política moderna que entiende al  Estado como un creación político artificial de dominación y de gobierno hecha por los hombres, en tal sentido su expresión “Tutti li Statti e tutti domini che hanno avuto et hanno imperio sopra li uomini, sono state sono republiche o principati”, sentencia y ordena su naturaleza.

 

 

 

Eduardo Valero Castro:  Politólogo , aritculista y profesor Universitario en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Santa María.

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

Comments
2 Responses to “Opinión: Maquiavelo versus Wikileaks”
  1. Pilar de la Hera dice:

    Interesante artìculo, denso el tema para los que no manejamos el àrea y sin embargo resulta de agradable y reflexiva

  2. Pilar de la Hera dice:

    Interesante artìculo, denso el tema para los que no manejamos el àrea y sin embargo resulta de agradable y reflexiva lectura

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