Ruanda: Pasado y Presente Político

ESPECIAL.

KATHERINE LÓPEZ. Al este de África, se encuentra un pequeño país llamado Ruanda. Estado que perteneció por una gran cantidad de años a los belgas, y que, desde sus inicios, estuvo condescendido por un grupo de habitantes llamados Twa. Siglos posteriores comenzaron a rebasar la frontera desde los distintos Estados africanos dos etnias; los Hutu y los Tutsi. En el año 1946 Ruanda perteneció a Bélgica y a las Naciones Unidas, y durante este tiempo, los Tutsi eran los únicos con derecho a tener lujos y una buena educación. Años más tarde nacen varios movimientos democráticos para sacar a los Tutsi del poder, esto provocó un gran terror a los líderes tutsi, quienes llevaban el poder en Ruanda. Así se da comienzo a la primera gran masacre donde murieron cientos de miles de personas con un solo sueño: la equidad o igualdad social entre ambas etnias. Miles de Tutsi abandonan el país, debido a la persecución.

(FOTO DE INTERNET)

El 1 de julio de 1962 Naciones Unidas le otorga la independencia a Ruanda, se realizan las primeras elecciones, y el Señor Grégoire Kayibanda, de la etnia Hutu se convierte en el primer presidente ruandés; se crea una Asamblea Nacional y comienza la primera República. A principios de este gobierno se pensó que acabarían las confrontaciones, pues existían buenas relaciones a nivel internacional; pero justo un año después, los Tutsi intentan una invasión desde su país vecino, Burundi. En 1970 los militares le arrebatan el poder a Kayibanda, liderado por el coronel Habyarimana quien posteriormente se convirtió en el segundo presidente de Ruanda. Para este tiempo, los Hutus tenían privilegios y hubo una política de exclusión para los Tutsi. Para procurar un cese a la violencia, el presidente Habyarimana viaja a Arusha, Tanzania para firmar un Tratado de Paz; sin embargo, ya el coraje entre ambas etnias difícilmente encontraría una solución pacífica.

En 1994 es derribado el avión en donde viajaba el presidente de Ruanda Habyarimana junto al presidente de Burundi Ntaryamira. Debido a este incidente, el 6 de abril de 1994 comienza una guerra civil en Ruanda, que solo se puede ver como una excusa para exterminar a la etnia enemiga. Esto trajo como consecuencia la muerte de más de 800 mil personas, en su gran mayoría pertenecientes a la etnia Tutsi y todos los Hutus conservadores que no ayudaron a eliminarlos. Los Hutus llamaban “cucarachas”, a sus enemigos, jamás los consideraron como personas, y esto les facilitaba asesinarlos sin ningún tipo de culpa. Los Hutus hacían un llamado para el exterminio de cada uno de ellos visitando cada una de sus viviendas; los hutus y los tutsi tenían en su identificación la clase de etnia a la cual pertenecían (mecanismo adoptado desde los tiempos en que los belgas dominaban el territorio).

(FOTO DE INTERNET)

Ahora, ¿Ocurrió alguna intervención por parte de las Naciones Unidas? La respuesta es no. Dentro del país africano existía un grupo de Las Fuerzas de Paz de la ONU, popularmente conocidas como los Cascos Azules, que son cuerpos militares encargados de crear y mantener la paz en áreas de conflictos, monitorear y observar los procesos pacíficos y la implementación de tratados con fines pacíficos. Cuando comienza el genocidio en Ruanda, mueren asesinados 18 soldados “Cascos Azules”. Seguidamente la Organización de Naciones Unidas ordenó la retirada del país a todos sus soldados, pues no consideraban necesaria la muerte de estos, mucho menos intervenir en el país cuando allí solo había personas, no existía nada que le funcionara a los países miembros para obtener mayores recursos económicos.

Si damos un vistazo hacia el pasado, en el siglo XVII, podremos observar cómo algunos filósofos, pensadores y políticos realizaron profundos análisis del hombre en busca de una solución a las guerras civiles y religiosas en las que vivieron, y cómo crear un Estado que salvaguarde y garantice la paz y la armonía. Estas reflexiones las podríamos comparar con el triste conflicto que vivió Ruanda.

Desde Maquiavelo, quien había expuesto el hecho de que la política europea se basaba en el egoísmo, nacional o individual; hasta Thomas Hobbes, filósofo ingles padre del absolutismo, quien planteó una visión diferente del ser humano. El más importante principio estudiado por Hobbes fue el estado de naturaleza del hombre; éste expresa desde su punto de vista, que el hombre es un ser libre, egoísta y violento, y por lo tanto, se autodestruye. El estado de naturaleza plantea que, de la ausencia de reglas hace que exista el Homo Homini Lupus “el hombre es un lobo para el hombre”. Su mayor preocupación es obtener mayor dominio y poder, para así sobrevivir. En el estado de naturaleza de Hobbes la inseguridad viene dada por el temor a la muerte.

(FOTO DE INTERNET)

Por otro lado, al relacionar el estado de naturaleza planteado por Hobbes con la situación en la que se encontró Ruanda en 1994, el egoísmo de las potencias extranjeras y de las organizaciones internacionales al no ofrecer la ayuda suficiente fue el aspecto más preocupante, así como la mortalidad de tantos adultos y niños en ese pequeño territorio, donde se consideraba, se viviá una guerra civil entre dos etnias en busca de dominio y poder.

Tras el genocidio, el actual gobernante de Ruanda, de la etnia Tutsi, ha intentado enjuiciar a los responsables de esta masacre junto al Consejo de Seguridad de la ONU, creando un Tribunal Penal Internacional para Ruanda, buscando penalizar a todos aquellos que comenzaron las amenazas e incentivaron a dar inicio a esta guerra civil, que tuvo una duración de 100 días. También la problemática sumamente delicada, como lo es la violación de los Derechos Humanos, que durante todos esos días de guerra llegó hasta su punto más extremo.

(AP)

En los comienzos del ejercicio del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, en Arusha, encarcelaron a más de 120.000 ruandeses, ingresaron mas de 800 personas por mes, pero un poco menos de la mitad morían semanalmente debido a las malas condiciones de las carceles. En 1998 se le dio cadena perpetua por genocidio al alcalde de la ciudad de Taba, Jean Paul Akayesu.

Hoy día, aún se están juzgando a cientos de ruandeses por el asesinato sin ningún tipo de compasión a los Tutsis.

            Aunque el país ha logrado restaurar la paz y mejorar su economía con la exportación de café. Asimismo, debido a su reconstrucción, es considerado un lugar seguro para las visitas turísticas.

Queda bastante claro que por respeto y compasión no podemos olvidar jamás la muerte de las 800.000 personas que ocasionó el genocidio ruandes de 1994, cuyas heridas permanecen abiertas, sobre todo debido a que continua -aunque ya no públicamente- la rivalidad entre los Hutus y los Tutsis. Aunque sea una visión, quizás utópica, la mejor guía de los habitantes ruandeses es hacer un llamado a la unión, para así, darle un espacio a la reconciliación de ambas etnias. Esto es lo que realmente anhelan cada uno de los habitantes de Ruanda y de todos los países del mundo.

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

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