Obligada a Asesinar

OPINA UNA VENEZOLANA.

Noticia: Indignación por el caso de una china obligada a abortar un embarazo de siete meses.

(CLARIN)

LOLY GARCÍA. La frase “paciencia de chino”  está demodé. Los chinos de hoy, particularmente los que trabajan para el gobierno, no solo no conocen la paciencia, tampoco conocen la piedad. Ya hemos tocado en estos artículos la grave situación de los derechos humanos en China. La noticia me conmueve profundamente, ver a Feng Jianmei, en la cama clínica junto a su bebé muerto no es una imagen feliz, todo lo contrario.

Ya saben ustedes que en la China comunista, tener más de un hijo es un delito y, si por mero descuido al chino se le rompe el condón y su pareja queda embarazada, debe pagarle al estado algo así como el equivalente a USD$ 6.000,00 (cifra astronómica hasta para el mismo Obama). Si por desgracia, no tienen esa suma… pues hay que abortar, y eso fue lo que hicieron con la Sra. Feng, quién ya era madre de un niño, pero le dio la “gana” de tener otro.

Leyendo esta noticia me vinieron a la mente dos ejemplos: uno de familias ricas infelices y otro de familias pobres desbordantes de felicidad. Con esto no quiero encasillar la felicidad y unirla con cemento a la suma de dinero que tengas en el bolsillo. Me explico mejor:

Bárbara Hutton, Gloria Vandervilt y Doris Duke fueron hijas únicas. Las tres, aparte de mucho dinero, poder  y joyas, tienen otro dato en común: fueron inmensamente infelices, lo tuvieron todo excepto una sonrisa natural en los labios. Gran parte de sus fortunas la gastaron en fármacos, antidepresivos y psiquiatras. Hernán García (mi papá) y sus  6 hermanos, fueron niños de alpargata, de comer una vez al día, de ir a pie a la escuela, de soñar con una bicicleta, sin embargo no recuerdo tanta alegría como cuando mi papá y sus hermanos se reunían a contar sus travesuras de infancia. La recordaban con añoranza, con la imagen del rio en el que solían pescar, los helados compartidos de leche azucarada, las petacas hechas en casa y los chinchorros para dos. Sí, mi ejemplo tal vez no abarca a toda la población del globo terráqueo,  pero de lo que si estoy segura es  que la felicidad no es cuestión de decreto de estado. Las familias chinas se están perdiendo de la felicidad que implica tener hermanos, sobrinos y primos por montón. Cierto, en mi caso peleamos mucho, gracias a Dios.

Las preguntas sobran, ¿Quién protestará contra China? ¿Quién defenderá a las mujeres chinas que deciden tener más de un hijo? ¿Dónde está la Organización de Naciones Unidas? ¿Dónde está la voz de la humanidad que calla y prefiere hacer negocios con el Estado Chino?

El bebé de la Sra. Feng tenía siete meses de gestación, pudo haber nacido y su hermanito, quién sabe, hubiera compartido helados con él y ser feliz.

China está tan lejos, pero sus productos tan cerca de nuestra decisión…de no comprarlos.

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

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