Peña Nieto será el Nuevo Presidente de México

MÉXICO.

Foto: Internet

EL ECONOMISTA.- El candidato opositor Enrique Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales de México, devolviendo las riendas de un país acosado por una lenta expansión económica y la violencia del narcotráfico al partido que gobernó con mano firme casi todo el siglo pasado.

Peña Nieto, un telegénico abogado de 45 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se imponía con el 37,47 por ciento de los votos al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que sumaba el 32,34 por ciento de los apoyos con casi un 83 por ciento de las papeletas escrutadas.

Josefina Vázquez Mota, la candidata del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), lograba un 25,41 por ciento, tras una desastrosa elección del oficialismo que gobernó México durante los últimos 12 años tras hacer historia en 2000 derrotando al PRI por primera vez en siete décadas.

Pero su incapacidad para apaciguar la violencia de los cárteles de la droga y una economía que no crece lo suficiente como para generar trabajo y reducir la pobreza que ahoga a casi la mitad de los mexicanos, cimentó el regreso del PRI al poder.

“Hoy los mexicanos han elegido una nueva alternancia, los mexicanos le han dado a nuestro partido una segunda oportunidad, vamos a honrarla con resultados”, dijo Peña Nieto ante sus seguidores en la medianoche del domingo.

Sin embargo, su victoria no fue tan holgada como anticipaban las encuestas, y no está claro aún si el PRI obtendrá una mayoría absoluta en el Congreso bicameral, donde las reformas se han atascado o diluido en los últimas décadas debido a un espectro político muy dividido.

LA IZQUIERDA AUN NO RECONOCE LA DERROTA

El combativo Partido de la Revolución Democrática (PRD), liderado por López Obrador, quedaría como segunda fuerza política, y junto a sus aliados de izquierdas podría complicar el cumplimiento del programa del PRI, que incluye una reforma fiscal y la apertura a la iniciativa privada de la petrolera estatal Pemex.

En las seis elecciones para gobernadores que se celebraron simultáneamente con la presidencial, el PRI arrebató al PAN bastiones importantes como el estado occidental de Jalisco, mientras que el PRD consolidó su fuerza manteniendo la alcaldía de la capital.

Según datos preliminares, la formación de López Obrador habría quitado el estado de Tabasco al PRI y el de Morelos al PAN.

López Obrador no reconoció de inmediato su derrota porque aseguró que los datos internos de su partido no coincidían con los oficiales. Se espera que el izquierdista, protagonista de una sonada crisis poselectoral en 2006, comparezca más tarde el lunes.

“Vamos a esperar a que tener los resultados definitivos” que comienzan el miércoles, dijo ante sus seguidores en la medianoche del domingo. “Todavía no está dicha la última palabra”.

En 2006, el candidato perdió frente al actual presidente Felipe Calderón por un estrecho margen, denunció que le habían robado la votación, convocó protestas multitudinarias y bloqueó durante meses las avenidas más transitadas, lo que le restó popularidad.

Los mercados recibieron con optimismo el triunfo de Peña, que era la apuesta de muchos inversores. El peso mexicano estaba estable, principalmente como consecuencia del mal comportamiento de los mercados extranjeros.

Los inversores esperan que Peña mantenga la estabilidad macroeconómica, pese a que el partido está asociado con algunas de las peores crisis de la historia de México.

El ex gobernador del Estado de México, el más poblado del país, recibió felicitaciones del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y de los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera, y de Guatemala, Otto Pérez.

Aunque el PRI sentó los pilares del México moderno durante sus gobiernos ininterrumpidos -con los que dominó la vida política de 1929 a 2000- ha sido acusado de corrupción, fraude electoral y de acallar las voces de los opositoras.

Peña Nieto asegura ahora que su partido -un grupo en el conviven corrientes de derecha e izquierdas- se modernizó, aprendió de sus errores, y está listo para coger al toro por los cuernos.

Sin embargo, escándalos recientes de corrupción o de supuestos vínculos con el crimen organizado que salpicaron al menos a tres ex gobernadores del PRI hacen dudar a muchos de que la agrupación haya perdido sus viejos vicios.

“Somos una nueva generación, no hay regreso al pasado. Mi gobierno tendrá puesta su visión en el futuro, en el México de grandeza y esperanza que todos queremos”, dijo Peña Nieto a sus seguidores.

Desde los empobrecidos pueblos en las selvas del sur hasta las desérticas ciudades de la frontera norte hostigadas por los cárteles de la droga, unos 49 millones de mexicanos votaron en los comicios más importantes de la historia de México, que eligieron a más de 2.000 cargos, incluyendo a diputados y senadores del Congreso y seis gobernadores.

“Nos falta un presidente que realmente cambie el país, que pueda terminar con tantos secuestros, tanta inseguridad”, dijo fuera de la sede del PRI en la capital Daniela Flores, una mujer de 35 años que vendía chapas del PRI.

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