Política Exterior Bolivariana vs Pacto de Puntofijo: ¿Continuidad Inadvertida?

OPINIÓN. 

(Google)

REYNALDO FUENMAYOR. La contradicción y el conflicto son los motores que tradicionalmente han venido impulsando la evolución política de Venezuela en los últimos cien años. La historia contemporánea venezolana está colmada de transiciones bruscas y de períodos de fluctuación e inestabilidad en los que sistemas políticos, económicos y sociales se han refutado entre sí, han luchado por su preeminencia y han pretendendido desconocer el contexto que los ve nacer. Estos cambios de sistema pueden observarse en las crónicas nacionales y los ejemplos más claros se encuentran en el período comprendido entre 1945 y 1998, donde la democracia y el militarismo autocrático se alternaron en el poder y las transiciones politicas marcaron la pauta en el acontecer del país. En ese corto espacio de tiempo el partido Acción Democrática intentó romper con el orden dictatorial y caudillista imperante desde la independencia, el general Marcos Pérez Jiménez logró frustrar todas las aspiraciones progresistas e impuso un gobierno autoritario bajo su figura, los partidos políticos tradicionales se aliaron en un Pacto que estableció la democracia como sistema fundamental y para el inicio del siglo XXI llegó al poder el primer gobierno de izquierda radical en la historia de Venezuela.

Muchos cambios en materia de administración pública y política interna pudieron observarse en aquellos años, sin embargo, a pesar de la inestabilidad y los cambios que se dieron en Miraflores durante ese período, en lo que respecta a la política exterior una buena parte de los intentos de cada gobierno por romper la continuidad con sus antecesores se vieron frustrados, especialmente en aquellos que propugnaban la ruptura con los sistemas precedentes (Rómulo Betancourt continuó con el anticomunismo y la alineación con el bloque Occidental que Marcos Pérez Jiménez aplicó en su gobierno, por ejemplo) y la razón de esto es que existen condiciones invariables en el tiempo que las ideologías y los sistemas de gobierno no pueden modificar ni hacer desaparecer y que son determinados por la Geopolítica y el Interés Nacional, elementos inherentes a la estructura de todo Estado. Ningún partido político puede cambiar las ventajas y desventajas que surgen de la geografía ni dejar a un lado la necesidad de preservar la soberanía y la seguridad interna frente a amenazas extranjeras, por lo que en materia de relaciones internacionales es común que exista al menos un mínimo de continuidad entre gobiernos, por más que varíen en gran parte de sus objetivos internos y externos.

El gobierno actual de Venezuela no ha podido escapar a los dos elementos ya mencionados, habiendo aplicado estrategias y métodos de política exterior que alguna vez se pusieron en práctica durante las administraciones

(AP)

precedentes. A pesar de que el presidente Hugo  Chávez ha roto con los esquemas del Pacto de Puntofijo y ha logrado articular un sistema de relaciones políticas distinto al que se mantuvo durante la vigencia del mismo, su ministerio de relaciones exteriores ha reproducido algunas de las estrategias que los presidentes Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi y Rafael Caldera plantearon durante sus períodos de gobierno. La comparación con el pasado puede demostrar que la pretensión de la administración actual de romper con cualquier método previo y de establecer una proyección internacional distinta e innovadora ha colisionado  en determinados momentos con los componentes permanentes del Estado (Recursos y Posición Geográfica, por ejemplo) y con las necesidades y aspiraciones que surgen del interés nacional. A fin de cuentas Venezuela siempre ha sido un país petrolero, subdesarrollado y latinoamericano sin importar la ideología de sus gobiernos. 

El Poder Ejecutivo venezolano en los últimos trece años se ha encargado de mantener una gestión activa en el aprovechamiento político y económico del petróleo como recurso fundamental del país. En materia internacional el presidente Chávez ha defendido los “precios justos” del barril de petróleo, criticado a los Estados Unidos de América por sus políticas en materia petrolera y ha logrado generar apoyos políticos a su gobierno a través de acuerdos de intercambio energético como Petrocaribe y Petroamérica, por lo que se puede afirmar que su gobierno se ha centrado en la defensa y aprovechamiento estratégico de su principal fuente económica. Sin embargo, no es la primera vez que esto se plantea en el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano. La pretensión de resguardar los ingresos petroleros fue la que llevó a la administración de Rómulo Betancourt a impulsar la creación de la OPEP (Foro en el que Venezuela ha tenido participación permanentemente activa desde 1960), y causó que los gobiernos de Raúl Leoni, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez reclamaran a los Estados Unidos constantemente por su política de restricción a las importaciones petroleras, al afectar el comercio exterior del país y disminuir las ventajas del mismo. Además, debe destacarse que la consideración de los Estados caribeños como socios estratégicos y la formación de alianzas basadas en la energía y el petróleo no son iniciativas exclusivas del presidente Chávez, ya que Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campins se encargaron de establecer vínculos políticos con dichos países a través de los Acuerdos de Cartagena y San José (1975 y 1980 respectivamente), donde establecieron los precios preferenciales del barril de petróleo y la cooperación financiera regional como mecanismos para la creación de apoyos internacionales al sistema venezolano.

La cancillería del gobierno actual también ha basado sus estrategias en la cooperación e integración entre países subdesarrollados y la crítica a los Estados industrializados y al Sistema Económico Internacional. Dentro del esquema del “Mundo Multipolar” y la “Cooperación Sur-Sur” la Casa Amarilla del presidente Chávez ha impulsado mecanismos de cooperación como la Alianza África-Suramérica (ASA) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), así como se ha encargado de rechazar a organizaciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. No obstante, debe recordarse que los objetivos venezolanos hacia el mundo subdesarrollado no son exclusivos de este período y como ejemplos de esto pueden tenerse la participación activa que tuvo el gobierno de Raúl Leoni en fundación del G-77 y la UNCTAD en 1965 y las constantes declaraciones del presidente Carlos Andrés Pérez sobre la necesidad de un nuevo orden económico internacional favorable a los Estados menos avanzados sustentado en la OPEP y el Compromiso de Argel. Asimismo, es importante destacar que la administración actual no es la primera en sentar una posición antagónica o de rechazo hacia el sistema financiero internacional especialmente por las implicaciones que la deuda externa ha tenido para los objetivos de política interna y exterior durante los últimos 30 años. Esto puede observarse en la posición que tuvo el presidente Luis Herrera Campins durante la cumbre Norte-Sur de 1980 y en los constantes reclamos sobre el sistema financiero internacional que éste y los presidentes Jaime Lusinchi y Rafael Caldera realizaron durante sus períodos de gobierno.

El presidente Chávez ha dado prioridad a las relaciones con Latinoamérica  mediante estrategias como la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), el apoyo a Argentina sobre la cuestión de las Malvinas y la búsqueda del ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), por citar algunos ejemplos. Sin embargo, no debe olvidarse que dichas cuestiones fueron tocadas en el pasado con mayor o igual intensidad que en la administración actual, especialmente durante los gobiernos de Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi y Rafael Caldera. El primero de ellos apoyó de forma determinante a Argentina en la Guerra de las Malvinas en el año de 1982, el segundo participó activamente en la creación del Grupo de Río como instrumento con funciones equivalentes a las de la CELAC y el tercero propugnó la necesidad de apartarse de la Comunidad Andina y perseguir la entrada al MERCOSUR, especialmente por los roces y conflictos bilaterales presentes con Colombia. Es así como queda demostrado que a pesar de que el gobierno actual de Venezuela propugna una ruptura absoluta con el sistema que lo precede no puede escapar a los elementos constantes y absolutos del Estado venezolano.

La Geopolítica y el Interés Nacional no responderán a ideologías, personas ni partidos, y su influencia se mantendrá constantemente en el tiempo. Sin importar su sistema político o el color de su gobierno, Venezuela será a lo largo del tiempo un país productor de petróleo y estará ubicado al norte de Suramérica. La continuidad es lógica e inevitable, cambiando o no los gobiernos ▀

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

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