Opinión: Voluntad Política para el Odio

OPINIÓN. 

Una etnia históricamente perseguida, una niña en peligro de muerte al ser acusada de profanar el Corán, el terror al que son sometidos los ciudadanos al norte de Malí, todo en una misma voluntad.

Por Giuliana Ippoliti Bandes*

Resulta curioso hablar a estas alturas de la historia de la humanidad de odio religioso. Pero además, resulta nefasto aunarle a eso, la voluntad política de los que tienen el poder para generar el odio religioso. Pareciera que nunca hubiera existido un Mahatma Gandhi, un Nelson Mandela o una Madre que en Calcuta, le llamaban Teresa. Parece, que a algunos les gusta olvidar que la paz tiene un camino, y que la religión debería ser fuente de armonía y no de desesperanza.

Últimamente he leído notas de prensa referentes a la precaria situación que se vive al norte de Mali, donde musulmanes extremistas relacionados a Al Qaeda, hacen estragos con la población Civil. Otro caso alarmante es el de la niña de 14 años con Síndrome de Down, que desde hace varios días se encuentra detenida en Pakistán porque a algún Imán se le ocurrió acusarla de profanar el libro sagrado del profeta que habló de paz. Y por si fuera poco, en Birmania, algunos cometen absurdas atrocidades contra la etnia rohingya, asesinándoles bajo la mirada complaciente de los que tienen el poder. Y esa, estimado lector, es la cima de la pirámide.

Un factor clave en común para lo que sucede en Birmania, Pakistán y Malí,  es la incitación al odio religioso que los poderosos promulgan. En Birmania, el gobierno tilda de apátridas a los musulmanes rohingya, quienes en su mayoría llevan consigo horribles historias de asesinatos, incendios y violaciones a sus derechos. Al sur de Asia, en Pakistán, insultar al profeta Mahoma es sancionable con la pena de muerte y quemar un versículo del Corán, con cadena perpetua, debido a que existe una ley sobre la blasfemia que permite al Estado ejercer “justicia”. La niña Rimsha Masih, supuestamente quemó las páginas del libro “Noorani Qaeda”, un manual de introducción al islam para niños. Hoy, luego de dos semanas, aún se encuentra detenida, se estudian las pruebas, pero la cosa, es seria. Un poco más allá, al norte de Malí, extremistas islámicos lapidaron a una pareja por no estar casados, siendo esa, la primera vez que se ejecutaba en ese país la severa ley islámica Sharia. Los radicales tomaron el control de algunas ciudades del país en el mes de Abril, luego de que la junta transitoria derrocara al Jefe de Estado Amado Toumani Touré. Estos “religiosos”, han torturado, robado bienes civiles, destruido la herencia cultural y religiosa con el único propósito de imponerse a través del miedo.

Las violaciones del Derecho Internacional ilustran la determinación para consagrar el odio religioso mediante el terror, para así  garantizar la permanencia en el poder, la “estabilidad”. Se trata de impunes manifestaciones políticas revestidas de carácter religioso.

El silencio de los organismos internacionales lleva a entender, asimismo, la precaria voluntad existe para la paz. Están solos los ciudadanos, que son tantos, y les dominan tan pocos. Es como si los dictámenes del mundo aprobasen con beneplácito la atroz utilización de la religión para hacer el mal, es como el niño que baja la cabeza ante el padre represor, es resignación, es el último escalón de la pirámide.

Ya habló una vez Martin Luther King sobre el escandaloso silencio de las buenas personas, no tengo yo, mucho más que decir.

08/Septiembre/2012.

Este artículo fue publicado originalmente por El Venezolano de Panamá.

*Giuliana Ippoliti Es internacionalista egresada de la Universidad Santa María (Venezuela), ha sido analista internacional en diferentes diarios venezolanos. Fue voluntaria en un orfanato ubicado en Kenia y es amante del África pura.

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

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