Opinión: Revoluciones Árabes: ¿Jomeini o Atatürk? (y II)

OPINIÓN.

Por Daniel Terán-Solano*

Con la excepción de Siria y durante muchos años la Libia de Gadaffi, los países que vivieron hasta hace poco sus rebeliones, fueron vistos como bastiones del mundo occidental –o sus poderes fácticos- en el Medio Oriente, razón por la cual no es de extrañar que Irán haya visto con simpatía lo ocurrido en Túnez y Egipto y hasta haya calificado que lo vívido en el norte de África era porque seguían su ejemplo de 1979.

Los nuevos luchadores por la libertad

Y así como Jomeini en su momento encarnó para muchos iraníes (y no pocos árabes y musulmanes del mundo) el espíritu de una nueva libertad, hay grupos como los “Hermanos Musulmanes”, (en adelante HM) una amplia organización política-social de vieja data en la región, que ahora justamente ejercen el liderazgo en la lucha contra la opresión en el mundo árabe.

Ahora tal organización tiene un presidente en Egipto, electo masivamente por votación popular -Mohamed Morsi- y tiene el enorme reto de demostrar que son ellos los adecuados quienes llevaran a su país a una genuina libertad y un mayor progreso social sin exclusiones ni sectarismos, modernizando decididamente dicha tierra.

Sin embargo el historial reciente de los HM es lo que precisamente genera muchas dudas y compresibles suspicacias: más parecidos a los Boxer chinos de fines del siglo XIX, que a las sociedades masónicas de la Europa y América en el siglo XVIII, los HM ponen de relieve el retorno a las tradiciones del Islam, el endurecimiento de la Sharia o ley islámica en la sociedad y una abierta oposición y hostilidad al mundo occidental, al cual acusan de saquear sus recursos, empobrecer y envilecer a sus pueblos y destruir su identidad religiosa-cultura.

Su prédica ha sido inmensamente popular entre los jóvenes estudiantes y los sectores universitarios, y durante la larga gestión de Hosni Mubarak, los HM fueron la cabeza más visible de la oposición contra él, a pesar de estar prohibidos legalmente y ser perseguidos, de similar manera que lo fueron en la Siria contra la dinastía de los al-Asad, promoviendo incluso rebeliones armadas como la vivida en Hama en 1982, sangrientamente reprimida por el ejército sirio.

Por ironías de la Historia, entonces parece que los sectores más conservadores e inmovilistas de la región, son los que precisamente les ha tocado convertirse en los más revolucionarios y liderar estas rebeliones por la libertad.

 Los valores de “Occidente”

¿Pero podrán ellos asentar en el Medio Oriente musulmán los valores de la libertad individual, la tolerancia y el respeto a las ideas y acciones de grupos y minorías determinadas, la mayor participación de la mujer y la aceptación de un mundo cambiante y complejo que está más allá de los preceptos de su cultura y religión? Es una pregunta que sólo la Historia responderá a mediano y corto plazo.

No obstante, creemos que más allá que se traten de valores “occidentales” los líderes árabes y musulmanes deberían entender y asimilar que las ideas y reflexiones surgidas en la antiguas Grecia y Roma, que fueron retomadas en Italia y fueron expandidas por España, Francia, Inglaterra, Alemania y finalmente los Estados Unidos, no son creencias exclusivamente europeas o norteamericanas, sino valores universales que pueden ser aplicados y adaptados a cualquier sociedad sin traicionar sus bases culturales ni su identidad religiosa. El mejor ejemplo es el Japón de finales del siglo XIX, país que comprendió al borde del peligro de perder su independencia, que el aislamiento y el inmovilismo tradicional no les iba a ayudar efectivamente a ser parte de un mundo cada vez más industrializado.

Japón no hacía nada extraordinario cambiando y adaptándose a las nuevas realidades: casi 200 años antes, Rusia con Pedro el Grande al frente había hecho lo mismo con espectaculares resultados, aún cuando faltó mucho para que su nación pudiera alcanzar a la par a sus colegas ingleses y franceses de entonces, sentó las bases para el despertar de Rusia como una potencia. Menos de 100 años después que Rusia dieran esos pasos, los Estados Unidos de América, tras independizarse de Gran Bretaña continuaron ésa senda, y fue así como lentamente en el siglo XIX se hicieron una vasta potencia regional digna de respeto por las de Europa, llegando precisamente por ello a forzar en 1854 con sus visitas al Japón para que se abriera a su comercio. Pronto los japoneses comprendieron los mensajes que la Historia les estaba dando y los aprovecharon sabiamente.

Reformadores necesarios.

Ya algunos pensadores árabes intuyeron lo mismo, (y antes que el propio Japón comenzara su “Revolución Meiji”) y platearon reformas y modernizaciones en la sociedad islámica: el persa Jamal al-Din al-Afghano y los egipcios Muhammad Abdul y Qasim Amin. Sin embargo sus ideas cayeron en oídos sordos: reformar los sistemas educativos todavía iguales desde la Edad Media, concederle derechos a las mujeres y adoptar leyes y tecnologías occidentales eran cosas demasiado revolucionarias entonces… y ahora.

Sólo cuando la decadencia islámica, simbolizada precisamente con el colapso de Imperio Otomano en los siglos XIX y XX llegó a su punto culminante tras la I Guerra Mundial, fue que se motorizaron decididamente en algunos líderes la fuerza para poner en prácticas ideas reformistas tal cual como pasara en el Japón años antes.

Así surgió la figura de Mustafá Kemal, quien decidió poner fin a la brutal decadencia de su país natal, Turquía y que en vez de seguir con el camino de los integristas islámicos totalmente medievalizados y evitar justamente que su país quedara como los árabes (en manos de las potencias anglo-francesas), tomó la senda que habían tomada con éxitos Japón, Rusia y los Estados Unidos y con justa razón se ganó el calificativo de Atatürk, “padre de los turcos”, ya que él fue el creador de la moderna Turquía:

“Mustafá Kemal impuso una serie de medidas que constituían una clara ruptura respecto al pasado tradicional de Turquía: entre las más notables, la abolición del velo que usaba la mujer, el traslado de la capital desde Constantinopla (ciudad que a sus ojos se presentaba como el símbolo de la corrupción) a la lejana Angora [Ankara], transformación en museo de la mezquita que había sido la otrora Catedral de Santa Sofía, disposición que acompaño a otras más esenciales aún; la abolición de los tribunales islámicos y la total laicización del Estado.” (Amelia Alas, coordinadora, El esplendor de Turquía, Ed. Sarpe, Madrid, 1985, colección Los grandes imperios y civilizaciones, vol. 8, pág. 86)

Ciertamente hoy Turquía no es como Japón y falta mucho para que llegue a serlo especialmente en los estándares de libertad individual y progreso material que gozan otros países ya sea europeos, norteamericanos o de Asia del este o del sudeste (Sur Corea, Taiwán, Singapur, Malasia o Brunei) pero sin duda está mucho más adelante que sus principales vecinos árabes y musulmanes, y eso que no posee el maná petróleo que sirve como “colchón” o “alfombra mágica” para darle a su país un aura de fabulosa prosperidad como exhiben Kuwait, Bahrein, Arabia Saudita y Dubai entre otros, que son monarquías absolutas de pleno corte medieval y sobreviven sin mayores obstáculos gracias al abundante ingreso de los hidrocarburos.

El de Turquía es un referente más válido y aplicable para todo el mundo árabe y musulmán como la vía más apropiada de alcanzar una modernización justa ante los nuevos tiempos que permita su correcta incorporación al mundo contemporáneo manteniendo su identidad.

Una incorporación que consideramos muy necesaria y que se dará perfectamente bien cuando en aquellas sociedades puedan surgir ciertos personajes históricos arquetípicos que ayuden al engrandecimiento de su civilización y que hoy lamentablemente faltan, tales como un “Da Vinci” que los entusiasme por abrazar la ciencia y la tecnología como solución para los problemas su día a día; como un “Lutero” (o un “Juan XXIII”) que conmueva los cimientos religiosos de su fe y la pongan al día; como un “Voltarie” (o un “Locke”) que pueda ejercer libremente la critica ante cualquier tema sin tabúes y asiente entre sus vecinos el concepto de tolerancia como algo normal y deseado; o finalmente como un “Atatürk” que logre motorizar y edificar todas estas y otras importantes reformas modernizadoras que bien puede hacer al pueblo y mundo musulmán.

¿Se extenderá este proceso a otros países? ¿Será este el preludio para cambios reales y radicales en estas sociedades? ¿Habrá una moderada occidentalización a la turca-japonesa o por el contrario se dará una islamización radical a la iraní? ¿Finalmente tendrán una oportunidad seria la democracia y el laicismo?…

Hace miles de años el filósofo chino, Confucio afirmó: “Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro” y a mediados del siglo XX, el conocido estadista británico Winston Churchill diría algo similar al sentenciar que “Cuanto más hacia atrás se puede ver, más adelante resulta probable poder ver”. Con la diferenta de cientos o miles de años, ambas verdades se entrelazan y siguen como reflexiones vigentes, y creemos que lo son aún más para el caso de las actuales rebeliones árabes.

Bibliografía mínima recomendada: (y dónde conseguirla)

  • Albert Hourani, La historia de los árabes, Barcelona-España, Editorial Zeta, 2008.

(Se consigue principalmente en Tecni-ciencia libros, VDL Books o Nacho)

  • Gustave von Grunebaun (compilador) El Islam. Tomo II. Desde la caída de Constantinopla hasta nuestros días, México, Siglo veintiuno editores, colección “Historia universal siglo XXI”, volumen 15, 2002.

(Se consigue principalmente en las librerías Fondo de Cultura Económica de Caracas: Plaza Venezuela o Av. Francisco Solano)

Hemerografía digital:

 

Links de interés

*Daniel Terán-Solano: Licenciado en Historia (UCV) Candidato a Doctor en Historia y cursante de la escuela de Educación en la misma casa de estudios. Ha sido docente por 15 años en el área de Ciencias Sociales, especialmente en Historia universal e Historia contemporánea de Venezuela.

Comments
One Response to “Opinión: Revoluciones Árabes: ¿Jomeini o Atatürk? (y II)”
  1. Agradecido por la publicación. También aconsejo leer este dossier histórico, al cual se puede acceder y descargar en este link: http://es.scribd.com/doc/75603803/Dossier-080-Turquia-Un-Siglo-en-La-Antesala-de-Europa

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