Factor Musical: La Timba ¿La respuesta cubana a la salsa?

FACTOR MUSICAL.

Por José Antonio Aguirregómezcorta G. / joanaggr@gmail.com

Desde hace varios años se escucha en el ambiente bailable caribeño un término algo extraño usado como calificativo a un género bailable, pero conocido inicialmente como sinónimo de Timbal o Paila. La palabra Timba posee ambos atributos. Por una parte se refiere a la adaptación que realiza de la Salsa la musicalidad cubana de la actualidad; y por otra, es la apócope de la palabra Timbal, que según Orovio, H. (1992) es el muy conocido instrumento de percusión “compuesto por dos tambores cuyos parches se afinan en una estructura de metal sobre trípode… Surgió como transformación del tímpani dentro de las charangas…” (p. 473). El tímpani, por su parte, es el tambor clásico de la orquesta sinfónica o filarmónica, que consiste en una piel llamada Cabeza, la cual está estirada sobre un recipiente grande tradicionalmente hecho de cobre.

            Un poco de memoria

            Cuba fue durante algo más de la mitad del Siglo XX el principal, tal vez casi el único, creador de ritmos de la América Hispanoparlante; de sus venas brotaron las estructuras rítmicas, tímbricas, tonales, armónicas y vocales que produjeron los géneros más espectaculares que el mundo vive: el guaguancó, el yambú, la columbia, el danzón, el bolero, la guaracha, el son, el montuno, el cha cha chá, el mambo, la conga, la comparsa… entre muchísimos más géneros que haría interminable esta enumeración, tuvieron su génesis en Cuba. Todos esta inmensa variedad, que es tomada como propia hoy por hoy por toda Latinoamérica, nacieron de la inventiva extraordinaria de esa pequeña isla incrustada en el Caribe. Este escenario de creatividad musical cambió radicalmente a partir de la toma del poder por Fidel Castro.

            Entre los muchos cambios concebidos a partir de el último hecho mencionado, hubo uno que marcó el devenir de la musicalidad cubana: la casi prohibición por parte de las autoridades de tocar el Son y todas las manifestaciones similares, ya que, según el concepto de los nuevos mandos, eran expresiones del régimen anterior imperante en la isla. De la noche a la mañana, casi todas las estrellas y casi toda aquella exagerada inventiva y producción de entonces fueron cesadas de golpe y porrazo. A este tenor, el conocido locutor cubano Leonardo Acosta, expresa lo siguiente en el prefacio de El Libro de la Salsa de César Miguel Rondón: “… y sucedió precisamente que en la tierra que había dado origen al son, al danzón, a la rumba,… donde habían nacido tantos músicos, se llenó de sonidos de quenas y tamboritos en un intento oficializante de latinoamericanizarnos a marchas forzadas” (p. 18) obviando increíblemente todas sus auténticas raíces.    En fin, durante casi dos décadas y mientras en New York se creaba una rítmica urbana inigualable la cual fue bautizada como Salsa en Caracas, Venezuela, por el legendario e inolvidable locutor pastoreño Phidias Danilo Escalona; en La Habana, Matanzas, Santiago, Cienfuegos y sus alrededores, se impedía el disfrute de esta, su propia música. Su folklore.

            El Reencuentro

            Hacia finales de los 70, comenzó a escucharse un nombre exótico, en lengua yoruba, el cual arropó y sobrepasó las expectativas de lo que sucedía, musicalmente hablando, dentro de Cuba. Apareció como un huracán enloquecido en el firmamento mundial la proverbial banda Irakere, con Jesús “Chucho” Valdez, Arturo Sandoval y Paquito D’Rivera a la cabeza. Esta increíble agrupación fue la que rompió el autobloqueo musical que tenía la mayor de las Antillas cuando con sus conciertos en varios países del mundo (entre ellos Venezuela, donde asistí a su primera visita a Caracas y los disfruté en el Poliedro en el año 1980) demostraron que la musicalidad cubana nunca se había ido, solo estuvo enclaustrada. Los músicos de Irakere, y otros más que aprovecharon la puerta abierta por ellos, comenzaron a llevar grabaciones de Salsa a la isla, y paradójicamente, los cubanos rechazaron furibundamente el epíteto aduciendo que les habían estado robando su música.

Por aquellos años comenzaron a sucederse las visitas de unas pocas bandas salseras a La Habana. Las más recordadas fueron las hechas por la inmortal orquesta newyorkina “La Típica’73” y algo después, con un concierto en el propio auditorio Karl Marx de La Habana, por la verdadera y única  leyenda de la Salsa. Fania All Stars. Increíblemente tampoco fueron exitosas en su totalidad estas visitas. La actuación que cambió la vida y enderezó el rumbo de la música cubana y la recondujo hasta el lugar que hoy está, fue, como expresan Arturo Sandoval y Albita Rodríguez, la llegada a Cuba de Oscar D’León.

El Diablo de la Salsa fue quien devolvió el son, la guaracha, el montuno, el cha cha chá, el bolero a su lugar de origen. Oscar había comenzado a conocerse a través de las grabaciones escondidas que habían estado llegando por diversas formas a la isla (entre ellas la que yo mismo envié), y fue por noviembre de 1983 que sucedió el milagro: el pueblo cubano se reencontró con su música, ya no interpretada por Miguel Matamoros, Ignacio Piñeiro, El Septeto Nacional, Beny More, La Sonora Matancera o Celia Cruz; sino por el antiguo taxista nacido en la parroquia Antímano.

A partir de entonces, comenzaron a aparecer las primeras conocidas agrupaciones cubanas, que hoy, en pleno 2012, interpretan en su gran mayoría, la Timba, lo que dicen es su respuesta a la Salsa.

Pero en sí, ¿Qué es la Timba?

            La Timba en líneas generales, es un estilo moderno de tocar el son montuno, es el ritmo favorito cubano de música popular bailable hoy en día. Tiene su origen principalmente en el son montuno, y más exactamente en el songo, al cual se le han incorporado elementos grandilocuentes del jazz, el funk, el hip hop, el rap y hasta del rock y la nueva trova. Posee cuatro tiempos, similar que el son montuno, pero sin los vacíos de la síncopa. Esta carencia hace a la Timba muchísimo más enérgica que la Salsa, pero menos sensual al faltarle los espacios característicos de esta.

Su inicio gramofónico data de la grabación realizada por Irakere en 1985 llamada BAILANDO ASÍ. Esta pieza experimental si se quiere, muestra ciertos elementos introducidos en la tímbrica y las armonías en los mambos, moñas y el montuno de la canción. En sí la Timba posee fuertes nutrientes de la rumba, pues es muy común que el público y los músicos utilizan la expresión “la timba está buena” u otras frases similares, siempre con la finalidad de aludir positiva y emocionalmente a la riqueza de contrastes rítmicos y al ambiente festivo que la música provoca.

La Timba, desde el punto de vista musical, se viene gestando en Cuba desde mediados de la década de los 70 con la incorporación gradual de nuevas maneras de tratar los planos y contrastes rítmicos. La exacerbada tensión, las sonoridades agresivas y la dislocación de ciertas escalas, son algunos de las características primordiales que estructuraron el estilo de composición e interpretación de las nuevas generaciones de músicos y orquestas cubanas, forjando una expresividad sonora y bailable muy  diferenciada a la engendrada en las décadas anteriores en la propia Cuba y, sobre todo, del resto de los rasgos particulares de la Salsa como tal. Este proceso conformador se materializó y se apuntaló entre finales de los 80 y principios de los 90.

El nuevo ritmo o género se cristalizó en Cuba en un momento muy particular en la historia de ese país: cuando desapareció el bloque soviético y la isla entró en lo que ellos denominaron “Período Especial” reflejado principalmente por ciertos cambios económicos severos. Este evento trajo consigo el incremento del turismo y la entrada total de la Salsa la isla antillana, ya que los millones de turistas llegaban preguntando por “la Salsa cubana” caracterizada en esos años por la existencia de pocas agrupaciones. Debido a esto, las estructuras estadales promovieron la aparición y el cultivo de esta música, su propia música, su folklore, que había estado casi enterrada por muchos años. Este hecho afectó la conformación de los rasgos que caracteriza la Timba como son la agresividad y crudeza en muchas de las letras y los arreglos en sí.

Actualmente se destacan tres conceptos para la palabra TIMBA. La primera de ellas ha servido para nombrar toda la producción bailable cubana a partir de los 90, ya que en los 80 – después del reencuentro entre el Son y sus auténticos creadores producido por la visita de Oscar D’León – se usó el término de SALSA CUBANA para diferenciarla del resto de la producción fuera de la isla más grande de las Antillas. La segunda se refiere a la manifestación del género concreto, con sintaxis y caracteres estilístico-expresivos propios bien diferenciados. Y la tercera procede del ámbito del mercadeo que intenta diferenciar las composiciones cubanas del resto de las creaciones salseras allende Cuba. El hecho es que tal fenómeno musical y su vocablo han cristalizado y se han acuñado como estilo y género a principios de la década de los 90, aún cuando sus rasgos ya estaban presentes en el repertorio de varias agrupaciones que habían surgido desde el lustro anterior.

Aunque se considera a Irakere el antecedente más importante del fenómeno Timba, es en la orquesta NG la Banda, (nacida de una división de Irakere) dirigida por José Luis Cortés “El Tosco”, donde se concentra un papel representativo de cruce entre las manifestaciones salseras cubanas y las salseras caribeñas; fue en esta genial agrupación donde germinaron todos los elementos timberos. El nuevo sonido está caracterizado por una marcada confluencia interestilística amalgamada por “El Tosco” quien ha emergido como protagonista principal en esta ocasión no solo como músico, sino también como promotor, aglutinador y cabecilla de numerosos proyectos que se insertaron en este nuevo entorno.

Las orquesta timberas poseen unas características muy particulares en su estructura donde convergen elementos de percusión muchísimo más variada y más numerosa que en la cotidianidad de la Salsa, confluyendo además de las tradicionales congas, timbales y bongos, enormes baterías, chekerés, cajas electrónicas y hasta estructuras típicas del rap como los equipos de DJ’s. Otra particularidad que define a la Timba es el cambio de la estructura del arreglo de la canción. En la Salsa, elemento tomado directamente del Son; la pieza comienza con la letra apoyada en los elementos armónicos y rítmicos, dando paso a, normalmente, un único estribillo del coro el cual se apoya en el montuno, con los 4 espacios para que el cantante “diga algo” relacionado al tema presentando inicialmente. Éste montuno, es roto por los mambos y las moñas de los instrumentos de metal hasta llegar a la coda, que es el final de la canción. La Timba entra directamente en un montuno mambeado, enérgico, compuesto por 4 ó 6 estribillos antes de entrar al tema en sí lo cual de por sí es una innovación.

Hay una tendencia a la aceleración progresiva en el tiempo, en algunos casos directa, y en otros sugerida, a través de recursos como las continuas fragmentaciones del bajo, el tumbao contra-acentuado y cambiante en el piano, las notas tensas, todo lo cual incide en el resultado de una música notablemente dinámica y agresiva. De este modo, los medios expresivos están abiertamente dislocados en este nuevo intergénero musical. La realización del canto, por su parte, se vuelve mucho más declamada, como influencia directa del rap, alterando ocasionalmente la clásica concepción de la estructura solo-coro del rapeo original americano y de algunos sones cubanos.

En otro orden de ideas, las orquestas más conocidas de Timba son en su casi totalidad cubanas, como por ejemplo: NG La Banda, La Charanga Habanera, Angel Bonne y su Orquesta, Manolo Simonet y suTrabuco, Paulo FG y su Orquesta Élite, Isaac Delgado y su Orquesta. La Orquesta Explosión Habana, César ‘Pupy’ Pedroso y Los Que Son Son, Havana Power Band, La Orquesta Bamboleo, La Orquesta Klimax, entre muchas otras agrupaciones que siguen demostrando de donde son los cantantes, tal cual compuso Miguel Matamoros hace casi 80 años atrás.

¿Epílogo?

La Timba ha dejado de ser en la última década un fenómeno únicamente cubano. Ya existen orquesta foráneas a Cuba que interpretan excelentemente este género, como por ejemplo las agrupaciones peruanas Orquesta Camagüey, la Orquesta Mangú y la Orquesta N’Talla; el grupo de Miami Timbalive y la Orquesta Rumbache de San Francisco, California que expresan sus excelentes competencias musicales a través de esta especie nacida en el país de donde salió toda esa sabrosísima polirrítmia que disfrutamos como nuestra: Cuba.

 

Referencias

Acosta, L. (1998) La Timba y sus Antecedentes en la Música de Cuba. S/E.

Orovio, H. (1992) Diccionario de la Música Cubana. Editorial Letras Cubanas. La Habana, Cuba.

Rondón, C. (2004) El Libro de la Salsa. Ediciones Colombia. S.A.

04/Octubre/2012.

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