Fanaticada violenta: clásico River-Boca dejó veinticinco heridos

ARGENTINA.

(AFP).- Veinticinco personas resultaron heridas, siete de ellas personal de seguridad, en una gresca desatada en la tribuna visitante del estadio Monumental de Buenos Aires durante el superclásico River Plate-Boca Juniors disputado el domingo, informaron distintas fuentes.

Siete de los heridos pertenecen a la empresa de seguridad contratada por el River Plate que debían garantizar el desalojo de las gradas ocupadas por la hinchada del Boca al término del partido, lugar donde se desató la pelea, dijo Pablo Vázquez, gerente de la empresa Tech Security.

“Nuestra gente está bien, son siete con heridas leves que fueron atendidos en el hospital Pirovano” de la capital argentina, precisó Vázquez al canal de televisión C5N.

El resto de los heridos tampoco presenta lesiones graves, ya que en todos los casos “se trata de politraumatismos y escoriaciones y están fuera de peligro”, según Alberto Crescenti, director del servicio de emergencias de la ciudad (SAME). “El más delicado es un joven de 18 años a quien la guardia logró sacar de un paro cardiorrespiratorio”, precisó.

Unos 1.200 policías federales más otros 300 de la empresa privada estuvieron afectados al operativo de seguridad que se montó para el partido, que terminó en un agónico empate 2-2 que el Boca selló en el tiempo de descuento.

Leonardo Ponzio (1) y el uruguayo Rodrigo Mora (70) convirtieron los goles del River, mientras que otro charrúa, Santiago Silva (75, de penalti), y Walter Erviti (90+1) le dieron la igualdad al Boca, en la vuelta del partido más esperado del fútbol argentino, que se celebraba por primera vez desde el regreso del River a la primera división.

“Fue una amargura tremenda haberlo terminado en empate porque el partido ya estaba cerrado, yo nunca festejé los empates”, dijo en una rueda de prensa el entrenador del River, Matías Almeyda.

Su par del Boca, Julio Falcioni, se retiró del estadio sin hacer declaraciones.

“El primer gol nos golpeó mucho, no generamos nada en el primer tiempo y en el segundo empatamos a lo Boca, es cierto que a veces no tenemos mucho juego”, dijo el defensor ‘xeneize’ Rolando Schiavi.

Para el volante del River Carlos Sánchez, su equipo “se va con un sabor amargo porque River hizo todo para llevarse el partido y ellos llegaron al gol en base a pelotazos”.

Apenas había transcurrido poco más de un minuto cuando el River encontró la ventaja, en un tiro libre sobre el sector izquierdo que Leonardo Ponzio ejecutó y sorprendió al arquero Orion, que no reaccionó a tiempo ante un envío que parecía sencillo.

La desventaja prematura afectó al Boca, que mostró un pobrísimo funcionamiento colectivo, con muchas imprecisiones, poco juego asociado y sin la presencia de un jugador que, al menos en lo anímico, mostrara la personalidad para encender el motor de un conjunto falto de carácter.

Como le sucedió en los últimos partidos, el Boca volvió a desnudar limitaciones y errores conceptuales, a tal punto que no conseguía siquiera aproximarse al área local.

Para el segundo tiempo, el técnico Falcioni probó con el ingreso de Lautaro Acosta por el defensor Clemente Rodríguez para tener más ritmo y movilidad en la faz ofensiva, pero en concreto, el Boca no lograba inquietar.

El partido, de tono discreto, caía en la intrascendencia, en la misma medida que el Boca no esbozaba un peligro concreto y el River no terminaba de animarse a liquidar la ventaja de una buena vez.

Pero el local volvió a festejar con una buena jugada colectiva, que empezó el delantero franco-argentino David Trezeguet sobre la izquierda, con un pase largo hacia el uruguayo Carlos Sánchez, que a su vez ingresó por el medio para asistir a Mora, que eludió al arquero Orion y convirtió.

El carnaval ya se desataba en las tribunas ‘millonarias’ y el Boca se mostraba más que desconcertado cuando el auriazul encontró la llave del descuento, en un penalti que el ‘Tanque’ Silva trocó en gol con un bombazo.

El gol del Boca le puso ‘pimienta’ y emoción a los últimos minutos del superclásico y cuando las esperanzas visitantes se desvanecían, el ingresado Paredes encabezó un contraataque que derivó en la asistencia de Silva para Erviti, que se anticipó a la salida del arquero Barovero y con un toque corto anotó el 2-2 definitivo.

El empate, por el desarrollo del partido, le sentó más que bien a un Boca que sigue deslucido, convertido en una sombra de aquel equipo que llegó a la final de la Copa Libertadores hace pocos meses, mientras que el River cambió la sonrisa por una mueca de disgusto, desconcertado por un festejo que se le escapó cuando ya descorchaba el champán.

29/Octubre/2012

09:55 hrs.

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