Candidato republicano admite su derrota y felicita a Barack Obama

ESTADOS UNIDOS.

 

EL PERIODICO DE CATALUNYA.- Mitt Romney tardó anoche en aceptar que había sido derrotado. Aun cuando los resultados de las elecciones en EEUU empezaron a hacer evidente que Barack Obama había logrado ser reelegido, el candidato republicano se resistió a llamar al presidente y concederle esa victoria. A los 65 años, el exgobernador de Massachusetts era consciente de que se le había escapado la última oportunidad de llegar a la Casa Blanca, algo que intentó ya hace seis años sin llegar tan lejos como en este 2012. Y cuando tras la dilación llamó a Obama para felicitarle y compareció en el deprimido Centro de Convenciones de Boston para ofrecer su discurso, tanto lo que dijo como lo que no dijo demostraron que lo que acababa era, sobre todo, un sueño personal.
Romney hizo un discurso breve y elegante. “Este es un momento de grandes retos para Estados Unidos y rezo para que el presidente tenga éxito guiando nuestra nación”, dijo. Dio las gracias a su esposa, Ann, hijos, nueras y nietos. Agradeció también el trabajo de su número dos, Paul Ryan, con el que dijo haber dejado “todo sobre el terreno” y haberlo “dado todo” durante la campaña. Y lanzó un mensaje apelando a la cooperación bipartidista a partir de hoy: “Queremos que demócratas y republicanos en todos los niveles de gobierno antepogan la gente al politiqueo”.
Hubo melancolía en algunas frases –“Me habría gustado tanto ser capaz de cumplir vuestras esperanzas”, “Ann habría sido una primera dama maravillosa”–. Pero lo que fue difícil encontrar es un mensaje sobre el partido por el que ha sido candidato. Y la ausencia tiene su lógica.
Romney nunca fue el favorito de muchos republicanos. Primero le costó aunar a su alrededor a todos los pesos pesados del partido y luego convencer a las bases más conservadoras. Y aunque conforme fue consolidándose como la opción que veían más viable para derrotar a Obama fue cristalizando el apoyo a su alrededor, nunca representó del todo al Partido Republicano. Solo cuando eligió como número dos a Ryan, un radical conservador fiscal idolatrado por el Tea Party, la ideología entró de lleno en el ticket.
CONFLICTO INTERNO
Romney no ha representado, incluso siendo candidato, la cabeza del Partido Republicano. Y este ahora se confirma como peligrosamente acéfalo. Nadie duda de que ahora se abre una feroz guerra interna, donde pujarán quienes piensan que el mormón era demasiado moderado y quienes creen que los republicanos debe moderar sus posiciones para buscar el centro, en ningún punto más que en la inmigración. Entre los hispanos, Romney consiguió ayer un 27% de los votos, el porcentaje más bajo en décadas para un republicano, y ese es el grupo demográfico que más rápido crece en Estados Unidos.
Serán decisiones que Romney mirará ya desde la barrera. Su sueño, el de alcanzar la presidencia que un día también ansió y no llego ni acariciar de tan cerca su idolatrado padre, George Romney, se ha roto.

07/Noviembre/2012 – 11.11hrs

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