Opinión: Visca Cataluña, pero …¿Independent?

OPINIÓN.

Por Vicente Márquez. 

Esta es la pregunta que se hacen muchos en Cataluña, región autónoma de España, quién históricamente junto con Euskal Herria (País Vasco) y Galiza (Galicia), han sido las regiones donde a lo largo de los siglos el sentimiento identitario local, ha tenido un peso muy fuerte, no hay que olvidar que hasta el siglo XIV y XV, estos territorios, eran reinos independientes, que progresivamente se incorporaron a la Corona Castellana y Aragonesa y posteriormente, en el siglo XVI dio lugar definitivamente a la Corona Española.

Sería a mediados del siglo XIX, que los catalanes vivirían un proceso de “Renacimiento” cultural (que ellos han llamado en su lengua local “Renaixença Català”), y que sirvió para revivir el idioma y la literatura en lengua catalana[1], sus costumbres propias, sus signos identitarios (como la Bandera-la llamada Senyera- y su Himno local-Els Segadors), sus instituciones propias (La Generalitat, institución que data del siglo XIII) y por supuesto, su deseo de obtener espacio político propio, al principio dentro de las instituciones del Gobierno de Madrid (llamado “catalanismo”), y ya desde inicios del siglo XX, bajo la concepción de un Gobierno independiente (si bien esta tendencia, era la minoritaria entre los nacionalistas catalanes).

En las décadas siguientes fue tomando cuerpo el catalanismo político, que se agrupó en partidos como la Lliga (Liga) Regionalista y posteriormente Esquerra (Izquierda) Republicana de Catalunya (ERC). Tras los primeros proyectos de autogobierno que culminaron primero en la Mancomunidad de Cataluña (1913-1923), y luego en la restauración de la  Generalidad y la aprobación del Estatuto de autonomía de Cataluña de 1932,  durante la Segunda República Española, este régimen de autonomía con importantes atribuciones en materia política y administrativa, se mantendría hasta la Guerra Civil Española (1936-1939), siendo abolido tras el triunfo del General Francisco Franco y su ascenso al poder en España.

Durante el período franquista (1939-1975) supusieron, tanto en Cataluña, como en el resto de España, la anulación de las libertades políticas, que no fueron plenamente recuperadas hasta la Transición democrática y la entrada en vigor de la nueva Constitución española de 1978, en la que se reconoce la existencia de comunidades autónomas dentro de España. En el caso de Cataluña, la supresión de la identidad catalana llegó a tal punto, que su idioma y sus símbolos locales, fueron severamente prohibidos por el régimen del Dictador Franco.

Al amparo de la Constitución se aprobó un nuevo Estatuto de Autonomía en 1979, posteriormente sustituido por el Estatuto de 2006, que tras algunas modificaciones dictadas por el Tribunal Constitucional en 2010, es el actualmente vigente. Estos Estatutos, manteniendo la estipulado por la Constitución Española, garantizan el desarrollo pleno de la autonomía catalana, dentro del Estado Español, pudiendo por ejemplo mantener su bandera e himnos, así como su lengua (Artículo 3 de la Constitución Española de 1978)[2]

A pesar de que en los últimos años, Cataluña ha adquirido mayor cantidad de competencias administrativas, financieras y políticas, el deseo de un mayor autogobierno ha ido en aumento, a tal punto de que por primera vez desde el advenimiento de la Autonomía Catalana contemporánea en 1980, los principales partidos autonomistas o claramente independentistas, pudieran alcanzar una abrumadora mayoría en el “Parlament” Catalán.

Ahora bien, este crecimiento del Independentismo, puede ser una mezcla de oportunismo de ciertos actores políticos catalanes, así como de la mala situación económica que afecta a España en general, y que no hace de Cataluña, una excepción a la regla. Según sondeos, los tres partidos que defienden realizar una consulta de autodeterminación con o sin la autorización del Gobierno sobrepasarán los dos tercios del Parlamento. O lo que es lo mismo: Convergència i Unió (CiU), Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa per Catalunya (ICV),  sumarán como mínimo 90 diputados sobre un total de 135[3]. Aunque es importante aclarar que estos tres partidos, a pesar de su prédica independentista, mantiene fuertes diferencias entre sí, es más en épocas recientes ERC e ICV, partidos claramente de centroizquierda, han preferido apoyar a partidos no independentistas, pero más proclives a la izquierda (como el Partit dels Socialistes de Catalunya-rama catalana del PSOE), que a CiU, más conservador ideológicamente, pero actualmente con un programa soberanista.

De ahí que las reticencias a colaborar sigan siendo importantes en ambos lados, especialmente en los sectores más socialdemócratas de ERC. Artur Mas (Presidente de la Generalitat y líder de CiU), también lo tendrá difícil para encontrar el apoyo de ICV. Éstos reiteran que no pondrán condiciones ni trabas a la consulta soberanista que busca el líder catalán, pero que para nada van a colaborar con la gobernabilidad si Convergència i Unió sigue adelante con los recortes sociales[4].

Más allá de las posibles negociaciones post-electorales, aún queda un punto no aclarado, ¿cómo es que de repente los catalanes, aún con sus particularidades y su autonomía, empezaron a ver con buenos ojos de forma abrumadora, la idea de la separación de España?, y sin duda, la respuesta es más obvia, la Crisis Económica. Esta coyuntura, que está afectando al conjunto de España, no hace a los catalanes inmunes a su impacto: ha habido severos recortes en las ayudas del Gobierno Central a las regiones, el mismo Gobierno regional (Generalitat) ha tenido que impulsar, muy a su pesar, drásticos recortes en programas sociales y ayudas, lo cual ha generado descontentos importantes, que sin duda han desembocado al ascenso de movimientos político-sociales antisistema, ya en elecciones pasadas, grupos de ultraderecha y de extrema izquierda en Cataluña, han tenido avances importantes (aunque aún sin votos suficientes para entrar al legislativo regional), y por supuesto, entre los partidos nacionalistas, el discurso en contra del estado de cosas, se ha hecho más evidente. Citando a Fernando Savater, el separatismo es una enfermedad política oportunista, que ataca a los organismos debilitados por estados carenciales. Y para Estado carencial, el español[5].

El principal beneficiado del “Tsunami” soberanista, será precisamente el partido que ha llevado la mayor cantidad de los recortes en Cataluña, CiU quién domina el ejecutivo catalán, parte de amplio favorito, gracias en buena medida a la adopción del discurso independentista, aprovechando para ellos, las masivas protestas a favor de la independencia del pasado mes de septiembre, que lograron reunir en Barcelona, entre 600.000 y 1.500.000 de personas, según distintas fuentes. Lo paradójico del caso, es que a pesar de tener parte de responsabilidad en los recortes, que desembocaron en este descontento popular, que trae consigo un aumento del espíritu soberanista de los catalanes, el líder de CiU y Presidente de la Generalitat, Artur Mas, afirma que los recortes son necesarios, pero “empatándolos”, con su prédica independentista.

El Estado propio que propugna Mas, serviría para que los catalanes fueran más prósperos. Y que, de hecho, si en Cataluña ha crecido el independentismo es porque mucha gente lo cree así.Algunos vivimos este proyecto como un sentimiento, porque nos identificamos de manera patriótica con este país. Pero tenemos que reconocer que hay gente que viene a las tesis del derecho a decidir y del Estado propio no por patriotismo, sino porque es una alternativa para vivir mejor. Con el objetivo de vivir mejor nos identificamos todos, absolutamente. Y por eso estoy convencido de que hay tantas adhesiones a este proyecto[1]“. Lo interesante de esta afirmación, muestra clara de demagogia electoral, es que el President Mas apenas ha hecho mención a los recortes sociales que están aplicando y que deberán seguir aplicando durante los próximos años, sabe muy bien de que este punto puede desatar tres cosas: una, fuertes protestas ciudadanas-en una colectividad ya movilizada desde la aparición de los “indignados del 15-M”-; dos, una seria caída en las encuestas (se mantiene a más de 40 escaños de distancia de sus más cercanos competidores-los socialistas catalanes y el Partido Popular de derecha-, y aún más lejos de los otros partidos soberanistas, con los que pudiera verse obligado a gobernar), y tres, harían que el cautivo voto independentista, se fuera a opciones más encuadradas en la izquierda como ERC, ICV y otros pequeños partidos soberanistas.

La razón por la que se mantiene a gran distancia de sus rivales, es precisamente por el elemento de la consulta soberanista. En plena crisis económica y de relación con el gobierno central, Mas y el resto de dirigentes de la cúpula de CiU, dirigen el giro independentista de ésta, a favor de la autodeterminación de Cataluña. Otras fuentes señalan que una razón fundamental del giro político es la voluntad de distraer la atención de los numerosos escándalos de corrupción en los que CiU está implicado[2]. ¿Sera mero oportunismo, o de verdad, Mas y sus partidarios, han hecho un giro sincero hacia la autodeterminación del pueblo catalán?, este proceso sin duda será difícil, pues, la misma Constitución Española, no contempla la posibilidad de la secesión, pero ¿qué pasaría si los catalanes en referéndum deciden abrumadoramente, la independencia?, ¿esto no impulsaría también a los vascos a hacer lo mismo?, ¿no generaría una crisis institucional de hondas consecuencias, en una España erosionada por la crisis económica?. Estas preguntas pudieran ser respondidas, muy seguramente, después de las elecciones del 25 de noviembre en Cataluña, cuando la crisis siga mellando en el ánimo (y en los bolsillos) del pueblo catalán (y español en general).

 14/Noviembre/2012.

FUENTES:

[1]  LLORENS, Montserrat;  Rosa Ortega y Joan Roig. “Història de Catalunya”. Editorial Vicens Vives. Barcelona, 1993, pp. 154. (en catalán)

[2] El Artículo 3 de la Constitución Española del 29 de Diciembre de 1978, reza que: “El castellano es la lengua oficial del Estado español, así como a las demás lenguas españolas oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas según sus Estatutos”.

[3] NOGUER, Miquel. “El hundimiento del PSC, vaticina el Parlamento más soberanista de la historia”. EL MUNDO, Barcelona, 09/11/2012. http://politica.elpais.com/politica/2012/11/09/actualidad/1352500962_553489.html

[4] Ibid. Op. Cit.

[5] SAVATER, Fernando. “Hacerse el loco”. El MUNDO. Madrid, 13/11/2012. http://elpais.com/elpais/2012/11/09/opinion/1352484399_039165.html

[1] SASTRE, Dani. “Mas justifica su apuesta independentista para “vivir mejor””. EL PAIS. Barcelona, 11/11/2012. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/11/barcelona/1352636826.html

[1] BENITEZ, Brais. “CiU tapa sus escándalos de corrupción con el proyecto independentista”. MAS PUBLICO.  Barcelona, 06/10/2012.  http://maspublico.com/2012/10/06/ciu-tapa-sus-escandalos-de-corrupcion-con-el-proyecto-independentista/

 

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