Francia da el primer paso para legalizar la eutanasia

FRANCIA.

EL MUNDO / Juan Manuel Bellver

“Propondré que todas las personas mayores en fase avanzada o terminal de una enfermedad incurable, que les provoque un sufrimiento físico o mental insoportable, que no puede ser aliviado, puedan solicitar, bajo condiciones específicas y estrictas, el beneficio de una asistencia médica para terminar su vida con dignidad“, era el punto número 21 de los 60 compromisos por Francia sobre los que articuló en primavera François Hollande su campaña a la Presidencia de la República Francesa.

Durante los seis meses que lleva en el trono elíseo, el flamante mandatario socialista ha dado prioridad a sus promesas electorales de mayor contenido social. Y entre ellas figuraba esta nueva ley sobre la eutanasia, que su gobierno tiene previsto presentar en junio de 2013 y cuya cuenta atrás se ha iniciado hoy con la presentación al jefe de estado de un informe que denuncia la “sordera” de los médicos frente al “sufrimiento psíquico” de los enfermos terminales y recomienda con la mayor prudencia dar un paso hacia la legislación de la eutanasia.

Elaborado por el profesor de Medicina Didier Sicard, ex presidente del Comité de Ética, con la ayuda de nueve expertos (filósofos, juristas, médicos) que han organizado debates y realizado entrevistas por todo el país, dicho documento señala que la legislación vigente en el Hexágono, “no permite responder a todas las preocupaciones legítimas expresadas por las personas aquejadas de enfermedad grave e incurable”, así que sugiere abrir un periodo de reflexión y aprobar un reglamento de “buenas prácticas” del ejercicio médico que complete la ley actual.

El texto abre la posibilidad de un suicidio asistido, siguiendo el modelo de Suiza o del estado de Oregón, “en ciertos casos de enfermedad incurable y evolutiva a quienes la perspectiva de vivir su vida hasta el final les pueda parecer insoportable“. También propone escuchar anticipadamente los deseos manifestados respecto al fin de vida por una persona en buen estado de salud o al descubrirse una enfermedad grave. Y aboga asimismo por un fin de vida más digno para los pacientes cuyos tratamientos fueron interrumpidos a pedido suyo o de su familia.

Tres pistas para llevar un paso más allá la reglamentación, acerca de las cuales Hollande pedirá un dictamen al Comité Nacional Consultivo de Ética, antes de que el ejecutivo se pongo a redactar el correspondiente proyecto de ley, según anunció el martes un comunicado de presidencia.

El punto más conflictivo que habrá de dirimir dicho comité es el de las “modalidades y condiciones estrictas que permitan a un enfermo consciente y autónomo, afectado de una enfermedad grave e incurable, ser acompañado y asistido en su voluntad de terminar él mismo con su vida”, es decir, el llamado suicidio asistido por profesionales médicos.

Como es sabido, Francia tiene ya una ley que prohíbe el encarnizamiento terapéutico y prevé el derecho a “dejar morir”. Dicho texto hace hincapié en el tratamiento paliativo y autoriza a los médicos a administrar medicamentos contra el dolor incluso cuando éstos tienen por “efecto secundario acortar la vida”. Pero esta ley, adoptada en 2005, es “poco conocida y mal aplicada”, según lamenta su promotor, el cardiólogo y diputado conservador Jean Leonetti, que se opone al suicido asistido.

Al igual que el parlamentario de Alpes-Maritimes, el informe Sicarddescarta en principio la eutanasia activa, legal en países como Bélgica y Holanda, consistente en pedirle al médico “un gesto radical” que produzca la muerte del paciente, ya que “eso cruzaría la frontera de lo prohibido”. Pero señala como problemas a resolver urgentemente la ausencia de formación específica de los médicos, la insuficiencia de los cuidados paliativos o la separación excesiva de los enfoques curativo y paliativo.

El texto de los expertos establece asimismo un diagnóstico severo sobre la situación actual, debido a la escasa disposición de las instituciones sanitarias ante las demandas de los enfermos y constata una preocupación de los franceses ante el escenario de tener que pasar grandes sufrimientos o ver cómo sufren otros familiares terminales. Como se recordará, la opinión pública gala fue conmocionada en 2008 por el caso de Chantal Sébire, una mujer de 52 años desfigurada por un tumor incurable y que se suicidó tras reclamar durante mucho tiempo ayuda para “morir con dignidad”.

Según las últimas encuestas, entre un 80% y un 90% de la población gala desea una legislación de la eutanasia. “Es una petición profunda de los ciudadanos, que no quieren verse sometidos en estos tiempos de extrema vulnerabilidad a una medicina sin alma”, señala el documento.

18/Diciembre/2012.

FUENTE: http://www.elmundo.es

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