KENIA ELECCIONES: Uhuru Kenyatta, un candidato bajo sospecha por crímenes contra la humanidad

KENIA ELECCIONES.

TERRA | EFE.

El actual viceprimer ministro keniano, Uhuru Kenyatta, es uno de los candidatos presidenciales de las elecciones de Kenia con más apoyo popular en su país, pese a estar imputado por la Corte Penal Internacional (CPI) por supuestos crímenes contra la humanidad.

Kenyatta está acusado de ser uno de los instigadores de la violencia postelectoral que se desató en el país tras las últimos comicios de diciembre de 2007, que dejaron unos 1.300 muertos y más de 600.000 desplazados.

A pesar de esta circunstancia, el candidato goza de una importante popularidad en su país, según todos los sondeos de opinión, que incluso le colocaron a la cabeza de la carrera por la Presidencia a poco más de una semana de las elecciones.

El viceprimer ministro -cuyo nombre, Uhuru, significa “libertad” en swahili- es el hombre más rico de Kenia y el hijo del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta, percibido por los kenianos como el padre de la nación.

Además, Kenyatta, perteneciente a la influyente etnia kikuyu, que forma el 20 por ciento de la población del país, lidera La Alianza Nacional (TNA), se presenta como “símbolo del cambio” y ha prometido “transformar” Kenia.

Sin embargo, el candidato no cuenta con la simpatía de diplomáticos de países occidentales como Reino Unido, Francia o EEUU, que han dejado entrever que si Kenyatta fuese elegido presidente, podría haber “consecuencias”.

El embajador británico en Kenia, Christian Turner, ha afirmado que su país mantendrá “contactos mínimos” con cualquier imputado por la CPI, una advertencia de que si Kenyatta sale elegido las relaciones bilaterales podrían enfriarse.

Nacido el 26 de octubre de 1961 en Nairobi, Kenyatta cursó la educación primaria en su ciudad natal, pero se trasladó a EEUU para licenciarse en Ciencias Políticas, concretamente en la Universidad de Amherst, en Massachusetts.

Su vida política arrancó en 1997 al ser elegido secretario general en Nairobi de la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU), el partido de su padre, un nombramiento visto ya en su día como una acción premeditada para, en un futuro, ascender.

Ese mismo año, Kenyatta se presentó a las elecciones parlamentarias, pero, contra todo pronóstico, no consiguió hacerse con ningún escaño.

Tras ese fracaso, el entonces presidente, Daniel Arap Moi, dio un gran empujón a su carrera política al nombrarle ministro de Gobierno Local en 2001 y candidato de la KANU a la Presidencia en los comicios de 2002, en los que quedó segundo, por detrás del actual jefe de Estado, Mwai Kibaki.

Tres años después, en 2005, fue elegido secretario general de la KANU, pero decidió no presentarse a las elecciones presidenciales de 2007 al no estar seguro -dijo entonces- de ganar los comicios, la primera vez en la historia que el partido carecía de candidato presidencial.

Como alternativa, Kenyatta anunció su apoyo en los comicios de 2007 a la candidatura de Kibaki, el aspirante que le había derrotado en las elecciones de 2002.

Esta apuesta dio sus frutos cuando, tras los polémicos comicios de 2007, que tanto Kibaki como el líder opositor, Raila Odinga, decían haber ganado, se formó un Gobierno de unidad entre esos dos rivales políticos, en el que Kenyatta fue designado viceprimer ministro, así como ministro de Comercio, en abril de 2008.

Menos de un año después, en enero de 2009, Kenyatta cambió la cartera de Comercio por la de Finanzas, donde, durante tres años, llevó a cabo varias reformas con el objetivo de estimular la actividad económica de Kenia y luchar contra la corrupción que afecta a gran parte de las instituciones del país.

Sin embargo, tras ser acusado formalmente por la CPI de crímenes contra la humanidad por supuestamente planificar y financiar la violencia postelectoral tras los polémicos comicios de 2007, Kenyatta dimitió como titular de Finanzas el 26 de enero de 2012.

Ahora, Kenyatta se presenta a estas elecciones al frente de la Coalición Jubileo junto a su “número dos” y aspirante a vicepresidente, el exministro William Ruto, también imputado por la CPI por los mismos motivos que su jefe.

En su vida personal, el viceprimer ministro, que profesa la religión católica, está casado y tiene tres hijos.

Uhuru Kenyatta espera seguir la estela de su padre y, pese a las acusaciones de la CPI, parece estar muy seguro de convertirse en el cuarto presidente de Kenia.

“Sé -aseguró el candidato en un reciente mitin- que ganaremos estas elecciones, en el nombre de Dios y de los kenianos”.

01/Marzo/2013. – 09:20 hrs.

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