El ‘austero’ Xi Jinping, nuevo presidente de China

ASIA.

Aúna el control del partido, del gobierno y del Ejército. La corrupción, los desajustes económicos y la polución, entre sus retos.

POR JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ.| LA GACETA.

China ha completado la segunda renovación ordenada de su cúpula política desde que se instauró el régimen comunista en 1949. La Asamblea Nacional China ha investido a Xi Jinping como nuevo presidente. Jinping, de 59 años, tendrá el control del Ejecutivo y también asume la dirección de la Comisión Militar Central, la rama gubernamental de control del Ejército. La otra rama depende del partido, pero Jinping también es el presidente del mismo, por lo que aúna en su persona el control del partido, del gobierno y del Ejército.

Finalmente, el vicepresidente elegido ha sido Li Yuanchao. Procede de Shanghái, pero no pertenece a la “banda de Shanghái”, esa maraña política y económica en torno al ex presidente Jiang Zemin, que es el epítome de la corrupción china. Es más, según Brookings, “Li es uno de los líderes de quinta generación que han pedido reformas políticas serias, una democracia dentro del partido y medidas más duras para lidiar con la corrupción”.

Otro de los candidatos era Wang Yang, una de las esperanzas de los reformistas. Brookings dice de él que “varios de los rasgos sobresalientes de Wang son la transformación de China de una economía exportadora con salarios bajos a un modelo centrado en la innovación y liderado por el consumo interno, la promoción de la democracia dentro del partido y las elecciones locales, la transparencia informativa y unas reformas políticas más significativas”.

Xi Jinping tendrá que enfrentarse a los gravísimos problemas que aquejan a China. Su floreciente economía, según varios analistas, es una burbuja a punto de estallar. Bien es cierto que ese análisis se mantiene desde hace ya años, sin que el estallido haya llegado.

Otro de los graves problemas de China es el de la corrupción. La creciente prosperidad, aunada con un poder dictatorial y arbitrario, son el caldo de cultivo de una corrupción rampante. La polución es una huella de la industrialización temprana; una huella que en China provoca problemas de salud pública. Es otro de los retos del nuevo presidente.

Jinping ha destacado por ser un hombre que ha impuesto la austeridad, lo que apunta tanto a la lucha contra la corrupción, como a la reforma económica. Pero, tal como apunta el diario The Wall Street Journal, “no está claro con qué fuerza impulsará las reformas, dado que el liderazgo está condicionado por el consenso y de los intereses creados que protegen el statu quo”.

Cortesía de La Gaceta.

14/Marzo/2013. – 15:49 hrs.

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