HISTORIAS DE GUERRA: Yihad y tráfico de drogas.

GUERRA EN MALÍ.

Fuentes de financiación del terrorismo en el Sahel

 

Por José Calvente (Bamako).

Conocida como la Autovía A-10 por discurrir cercana al  paralelo 10*, la entrada de droga en África se ha consolidado en los últimos años a la altura del golfo de Guinea hacia el interior del continente africano. Esta ruta se ha convertido en una de los pasos de droga más importantes de África con destino a Europa.

La droga con destino al viejo continente surcaba los mares para entrar principalmente por barco en la zona del golfo de Guinea o incluso en vuelos directos desde Venezuela o Colombia hacia distintos  países del Sahel en una nueva ruta no transitada por aviones civiles (todavía es visible la carcasa de un Boeing 727 proveniente de Colombia en Tarkint, localidad cercana a la ciudad maliense de Gao, donde la zona controlada por los traficantes de droga es conocida como Cocaine City). Las autoridades de Mali  no supieron disipar las dudas que este hecho originó sobre una supuesta complicidad de las autoridades  con el narcotráfico.  Los acontecimientos relativos a Air Cocaine, como se conoció a este vuelo, no fueron aclarados,  mostrando las autoridades malienses una sospechosa incapacidad para esclarecer cómo un avión de este tamaño podía cruzar todo el país sin ser detectado por los radares, mas cuando la señal de alerta había sido dada al paso del aparato por Dakar. 

El asunto del vuelo de Air Cocaine permanece sin respuesta. Según un telegrama diplomático filtrado por Wikileaks, la Embajada de Estados Unidos en Bamako, señalaba que “la administración de la aviación civil maliense, prevenida del hecho de que el avión no disponía de certificado de navegabilidad en vigor, se negó a investigar el aterrizaje” en medio del desierto a 150 kilómetros de Gao, una de las principales ciudades de Mali. El cable señala que las autoridades de Bamako se negaron a dar información a la agencia estadounidense de estupefacientes. El telegrama dirigido al Departamento de Estado estadounidense en Washington, “acredita la posible protección a alto nivel del vuelo de Air Cocaine. Numerosas investigaciones apuntaban a la incriminación de altos mandos del ejército y de cargos políticos malienses. La Agencia nacional de la aviación civil maliense había sido prevenida por autoridades de Estados Unidos y Nigeria de los vuelos que este aparato realizaba frecuentemente entre Mali y Colombia. 

La droga inicia desde la autovía del 10* paralelo el camino rumbo a  la ribera sur del Mediterráneo, con la complicidad o participación activa de los grupos terroristas como Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI ) o el Movimiento por la Unicidad de la Yihad en África Occidental (MUYAO) que aún continúan la guerra contra el ejército franco-maliense y tropas africanas en el macizo de las Ifoghas en la frontera entre Mali y Argelia, tras ser expulsados de las principales ciudades del país.

Durante años, la zona saheliana estuvo principalmente afectada por el contrabando de cannabis con origen en Marruecos. Pero desde hace más de diez años, la región de África del Oeste se ha convertido en una de los puntos clave en la ruta de la cocaína y la heroína hacia Europa. La incapacidad de los estados para controlar sus fronteras se ha visto reforzada por  el hecho de que el contrabando y la droga sean dos de las principales fuentes de financiación (junto al pago de rescates de rehenes occidentales) de los grupos terroristas que iniciaron una ofensiva para crear el primer Estado terrorista, intento abortado finalmente por la intervención francesa en enero pasado. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODC) más de 250 toneladas de cocaína habrían tomado esta ruta con destino a Europa en los últimos años, un 10% del total que llega a Europa, primer consumidor mundial.

Los conflictos en Libia y Mali han desestabilizado aún más la zona y  las rutas de la cocaína han sufrido algunas alteraciones  pero los traficantes “demuestran una enorme capacidad de anticipación y continúan realizando su negocio a través de otras rutas” asegura Alain Rodier, investigador en el Centro francés CF2R. Según las mismas fuentes, estos conflictos han alterado las rutas de tráfico de droga, inmigración y tráfico de armas. En cuanto al tráfico de armas, es bien conocida la proliferación de armas por la zona saheliana tras el caos provocado por la caída del coronel Gadafi. Por otro lado, los traficantes de droga pagan habitualmente a los grupos terroristas un impuesto de paso del 10%  sobre el valor total de la carga y algunos grupos ofrecen también protección al convoy asegurando su llegada a destino a cambio de una comisión mayor.

La dificultad de hacer el seguimiento de estas rutas radica en la versatilidad de los traficantes que, apenas una ruta es alterada o vigilada, cambian la forma de llegar a Europa. Las nuevas rutas surgidas por el incremento de la inestabilidad y la presencia militar en el norte de Mali pasan por Angola, la República Democrática del Congo o la región de los Grandes Lagos. Los beneficios son tan astronómicos, que la capacidad para desarrollar nuevas rutas y filiales de transporte y logística es igualmente importante.

El Sahel y la región de África del Oeste se han convertido en una zona de paso indispensable para la cocaína proveniente de América del Sur pero también para la heroína procedente de Afganistán que penetra por el lado este del continente, al constituir rutas más seguras que las envíos más directos hacia el Viejo continente. De este modo, Chad, Mali o Níger constituyen  lugares de paso para trasladar la droga, cuya precio de mercado de la droga alcanza ya, según la UNODC, un valor  superior al PNB de Guinea Conakry o Sierra Leona.

Este vínculo entre los grupos terroristas y el narcotráfico alcanza también a otros grupos terroristas como Boko Haram (‘la educación es pecado’), grupo que ha matado a más de 1.500 personas desde 2009 en el norte de Nigeria o Ansar Dine (‘Defensores de la fe’).  Además cada vez son más evidentes los lazos entre estos grupos terroristas y actividades de grupos mafiosos europeos como la Camorra que colaborarían con estos grupos islamistas radicales en el tráfico de armas, droga y blanqueamiento de dinero.

Otro negocio que ofrece enormes beneficios a estos grupos es el contrabando de tabaco. Fábricas ilegales ubicadas principalmente en Nigeria abastecen de cigarrillos de contrabando a África del Oeste, el Magreb, Oriente Medio y Europa, representando una verdadera máquina de hacer dinero para los grupos terroristas. No en vano, Mojtar Belmojtar, antiguo jefe de AQMI y cerebro de la toma de rehenes en la refinería de El Amenas, Argelia, a finales de enero pasado era conocido, entre otros apodos, como Míster Marlboro. Belmojtar fue abatido por las tropas del Chad participantes en el conflicto de Mali. Según la DEA (Agencia estadounidense de lucha contra la droga), el 60% de estos grupos tienen vínculos con el narcotráfico.

Acontecimientos recientes como la caída de Gadafi y la inestabilidad creciente en la región que han llevado a crisis como la toma del norte de Mali por grupos terroristas, se han unido a la porosidad de las fronteras, la debilidad de los estados, la pobreza vergonzante de esta zona y la corrupción generalizada en la policía, ejército o servicios de aduanas estatales para apuntalar  el papel de la región del Sahel como verdadera plataforma de entrada de la droga en Europa.

24/Marzo/2013. – 11:30 hrs.

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