Análisis: Violación Sexual como Arma de Guerra

ANÁLISIS. 

La represión organizada de  Bashar Al Assad ha fomentado los abusos sexuales por parte de los grupos leales que están dispuestos a hacer cualquier cosa para consolidar los objetivos de su patrón.

(Getty Images)

 

GIULIANA IPPOLITI. Fue algún tiempo atrás -mientras veía una película llamada “Lagrimas del Sol”- cuando tuve el primer contacto con lo que me llevaría a conocer la realidad de las mujeres durante los conflictos armados. En 120 minutos, la crueldad de una guerra librada en Nigeria cambió mi manera de ver las cosas para siempre. Recuerdo que en aquél entonces –teniendo yo unos 17 años de edad- quedé impactada con la escena de la mutilación y posterior asesinato de una mujer que los insurgentes habían encontrado cuando amamantaba a su recién nacido. ¿Cómo no sorprenderse?

Ciertamente intentar mirar por una ventana “fílmica” al mundo más allá de las fronteras que delimitan nuestra patria, es tarea complicada. Primero porque se corre el riesgo de pensar que lo que se ve es mera fantasía, y segundo, porque solemos olvidar muy rápido. Lo que intento decir es que no se trata de mirar por mirar, se trata de aprender a reconocer que esa ficción es una realidad que afecta a millones de ciudadanos en el mundo. Se trata de mirar las lágrimas, pero mirarlas de verdad, y de sentir empatía por el dolor, para así, finalmente lograr aceptar que los problemas ajenos son problemas de todos; porque una guerra, y el sufrimiento humano emergido de ella, conciernen a toda la humanidad. Lo cierto del caso, es que para mí fue suficiente mirar a un montón de insurgentes –aunque fueran actores pagados por productores Hollywoodenses- asesinar a todos los miembros de una aldea africana, para disponerme a investigar al respecto.

En África –por ejemplo- existen muchas historias. Una de ellas es la de Margaret, quien fue violada durante el genocidio de Ruanda (1994) por un miembro -VIH positivo- de la etnia enemiga del que posteriormente tuvo un hijo. Según se cree, durante aquél conflicto las mujeres estuvieron sometidas a una ola de violencia sexual a gran escala (La Organización de Naciones Unidas asegura que al menos 500.000 mujeres fueron violadas). Pero Ruanda no es un caso aislado. Desde el año 1998 El Congo experimenta situaciones de violencia sexual, Sudán ha tenido lo propio desde el 2003, Kenia lo tuvo específicamente en 2008, Burundi en 1993, Costa de Marfil en 2002, Sierra Leona desde 1991, Afganistán desde 2002, Irak desde 2003 y ahora mismo, frente a sus ojos, se repite la historia en la Siria de Bashar Al Assad.

Al Assad está siendo acusado de cometer crímenes de lesa humanidad al promover la detención y violación sistemática  de hombres, mujeres y niños, miembros o que tengan algún tipo de relación con los clanes rebeldes. Estas denuncias han sido presentadas por trabajadores humanitarios que se encuentran en la región y por la organización Human Rights Watch (HRW).

La violencia sexual  ha sido utilizada desde tiempos remotos a fin de desmoralizar al enemigo; Ésta además, suele ser más barata y destructiva que otros métodos de guerra, permitiendo así una mayor impunidad. Sin embargo, la violación sexual en Siria, más que una vil arma de guerra, debe ser entendida como la última estocada de un régimen moribundo que intenta controlar a la población a través de la humillación, el miedo y la represión.

Así que les recomendaré que hagamos algo dinámico, encendamos el televisor o la computadora y veamos la primera película que trate un tema similar, luego leamos sobre la violencia sexual en Siria y cumplamos con no quedarnos de brazos cruzados. Entendamos que el impacto de la guerra tiene un peso especial para los seres humanos, y comentémoslo, estudiémoslo, rompamos el silencio.

Bajo la protección del Articulo19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948.

Comments
2 Responses to “Análisis: Violación Sexual como Arma de Guerra”
  1. Indira Duran dice:

    Giulli de verdad que cada vez que escribes me doy cuenta que cada articulo es mejor que otro, Dios quiera que ese anhelo de nina se convierta en una realidad, que puedas escribir siempre y que todos los lectores podamos disfrutar de cada pensamiento plasmados en cada linea que escribes. Parece mentira pero recientemente estuve leyendo acerca de lo que esta pasando en Siria y es algo que no podia comprender. Es solo hasta ahora que me doy cuenta que esto nos puede afectar a todos y que muy apesar de eso Hayan personas que no vienen al caso senalar aqui apoyen esto.

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